Cada vez se ven menos, pero en Argentina los Citroën 2CV supieron conquistar el asfalto. No tanto por su belleza como por su capacidad de bancarse todo y con muy bajo presupuesto para manutención. Los que se daban maña, hasta les cambiaban la carrocería para que el vehículo pareciera sacado de una playa, aunque luego el invierno le pasaba factura al conductor.

La historia de este 2CV se remonta lejos de nuestro país, en Marruecos y sucedió veinte años atrás. El francés Emile Leray no encontraba forma de pasar la frontera por lo que decidió atravesar el desierto a bordo de su auto. En medio del viaje, perdió el control y chocó y rompió la delantera. 

Un detalle no menor es que Leray, de entonces 42 años, es electricista de profesión. El hombre narró en una nota del diario británico Daily Mail y reprodujo Infobae, que para superar el problema transformó el vehículo en una motocicleta. 

Leray estaba a más de 30 kilómetros del pueblo más cercano, con limitados suministros de agua y comida. Con las herramientas que tenía y sin ayuda de nadie, logró llevar a cabo la transformación del 2CV en menos de dos semanas.

Leray aún conserva en su garage la moto que le permitió salvó la vida. Contó que la policía marroquí, luego de socorrerlo, le impuso una multa porque los números de la matrícula de su moto correspondían a los de un coche. Gran historia.