El cuerpo momificado de una mujer china conocida como "la dama de Dai" no deja de sorprender al ver cómo se preserva a nada más y nada menos que 2,100 años de su muerte.

Xin Zhui vivió durante la dinastía Han (desde el 206 a. C. hasta el 220 d. C.) y fue la esposa del Marqués de Dai. El cuerpo de la dama mantiene una piel suave, con brazos y piernas vendados, sus órganos internos intactos e incluso conserva su propia sangre, cabellos y pestañas. 

La tumba fue hallada por trabajadores que buscaban refugio en una colina conocida como Mawangdui, en Changsha, en la provincia china de Hunan, en 1971 y desde ese entonces ha fascinado al mundo científico. 

Según reveló la autopsia, Xin tenía sobrepeso y sufría de dolores en la espalda, presión alta, arterias tapadas, problemas en el hígado, diabetes y un corazón débill y se estima que falleció a los 50 años de un ataque cardíaco. 

Incluso los exhaustivos y numerosos estudios que se le vienen realizando desde hace décadas señalaron que la última comida de la mujer fue probablemente un poco de melón. En su tumba también se hallaron numerosas piezas textiles, además de lujosos elementos de tocador. 

La mujer fue enterrada envuelta en 20 capas de seda e inmersa en un líquido suave dentro de cuatro cajones lo que permitió que se conservara por más de 2.100 años sin ser sometida al habitual proceso de momificación en el que se drenan los cuerpos y se les extraen los órganos. 

Los cajones fueron cubiertos con cinco toneladas de carbón y la tumba fue sellada con arcilla generando un ambiente totalmente hermético que evitó la putrefacción. Un proceso milenario que sigue maravillando a todos. 

The Sun/ The New York Post.