Esperar que los compromisarios del Colegio Electoral no respetaran la decisión de los ciudadanos del Estado que representan era una situación con pocas posibilidades, y a pesar de las presiones demócratas y de muchos ciudadanos descontentos con los resultados de las pasadas elecciones del 8 de noviembre; Donald Trump fue formalizado como el próximo presidente de ese país. 

Si bien Clinton obtuvo casi 2,9 millones de votos más que Trump, en el sistema estadounidense de elección indirecta no es presidente quien suma más votos de ciudadanos sino quien logra la mayoría de los 538 compromisarios y eso se mantuvo. 

Si todos los compromisarios votaron lo que debían votar, Trump obtendría 306 votos y Clinton 232.  Más allá de algunas modificaciones, Trump solo necesita 270 para ser el próximo presidente. 

En el recuento provisional realizado por algunos observadores, pendiente de que Hawái confirmase sus votos para Clinton, Trump obtuvo 304 votos electorales y Clinton 228 lo que hizo que el magnate celebrara en su cuenta de Twitter. 

 

 

 

Según el diario The New York Times, cuatro electores demócratas del Estado de Washington votaron por alguien que no era Clinton (tres al exsecretario de Estado Colin Powell y uno a una líder indígena) y dos republicanos de Texas no votaron al republicano sino a los políticos conservadores Ron Paul y John Kasich. Una situación sin precedentes ante tanto cambio de votos aunque no lo suficiente como para darle esperanzas a Clinton. 

El siguiente paso es que cada Estado envíen el resultado de la votación del Colegio Electoral al Congreso y a los Archivos Nacionales de Washington. Los votos se cuentan formalmente el próximo 6 de enero en el Congreso, reunido en sesión conjunta, y el vicepresidente, en calidad de presidente del Senado, proclama al vencedor aunque el resultado ya está echado sobre la mesa.