La Policía de Bulgaria recibió una cucharada de su propia medicina al intentar rociar con gas pimienta a un grupo de manifestantes que protestaban en contra del gobierno en las afueras del parlamento ubicado en Sofía, la capital del país.

Los oficiales formaban una barricada para impedir el paso de los manifestantes cuando a uno de ellos se le ocurrió tirar gas pimienta, sin tener en cuenta los fuertes vientos en su contra. Como consecuencia, la mayoría de los policías que se encontraban allí sufrieron los efectos del químico y debieron lavar sus ojos con agua.

Los protestantes se habían agrupado frente al parlamento para reclamar un referéndum para cambiar el gobierno y direccionarlo hacia una “democracia directa” y “sin corrupción”, según informó Btvnovinite.

 

 

 

Gas pimienta para todos y todas: así reprime la policía francesa a los manifestantes

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