El gobierno de la provincia de Chubut recurre a la Justicia para forzar el aislamiento de al menos 60 vecinos de la localidad de Epuyén, donde en diciembre pasado se desató el brote de hantavirus que ya se cobró nueve vidas.

Ello ocurre luego de que el miércoles se produjeran los decesos de tres personas infectadas: un menor de 16 años y una mujer de 30, ambos con domicilio en Epuyén, y otra mujer de 31 residente en Trevelin, pero todos relacionados entre sí y a las causas que dieron origen al brote.

Además de los 24 casos confirmados por el Instituto Malbrán hay en la zona al menos 60 personas en observación y bajo sospecha, con aislamiento preventivo: la recomendación de permanecer en estricto encierro en sus respectivos hogares.

Sin embargo, como muchos de esos casos no acatan la recomendación de las autoridades sanitarias de la provincia, el gobierno chubutense recurre a la Justicia para que ordene un “aislamiento compulsivo”: algo así como una prisión domiciliaria.

“Esto es una tragedia”, sostuvo el ministro de Salud chubutense, Adrián Pizzi, al considerar que en pocas semanas Epuyén alcanzó casi el doble de la cantidad de casos registrados durante 2018 en toda la provincia.

Mientras tanto, la localidad donde se originó el brote, de apenas 3.500 habitantes, parece un pueblo fantasma: los vecinos más temerosos evitan salir de sus casas y el turismo, habitual en esta época del año, brilla por su ausencia…

Formas de contagio

 

Crece el alerta por el Hantavirus