Imbuidos por el espíritu de la Navidad, un grupo de alegres jóvenes, todos ellos bien blancos y apuestos, se dirige a Totontepec Villa de Morelos, una comunidad mixe del estado mexicano de Oaxaca.

Se impusieron como misión llevar sus sentimientos plenamente occidentales y cristianos a los indígenas del pueblo ubicado en el sur de México, a quienes pretenden dejar "un mensaje muy especial".

¿El mensaje? Un árbol de Navidad hecho de madera y envases de Coca-Cola y, claro está, decenas de botellas de la gaseosa para los habitantes del lugar...

Apenas se conoció el vídeo, la Alianza por la Salud Alimentaria, ente que agrupa a organizaciones que combaten la obesidad en México, puso el grito en el cielo, ya que el sobrepeso es uno de los principales problemas sanitarios que sufre la juventud mexicana.

Al mismo tiempo, solicitó al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) el retiro del anuncio al considerar que su contenido ataca la dignidad de los indígenas y contribuye al deterioro de su salud.

Enseguida, la multinacional de las bebidas pidió disculpas: el director de publicidad de la filial mexicana, Diego Bracamontes, dijo que "la intención no era insultar a nadie" y anunció que se retiraba el anuncio de internet.