Los trabajadores vienen sosteniendo la importancia de que el Centro Cultural Kirchner no pierda a sus principales soportes: el público y la gente que ideó, desarrolló y dejó el corazón para acercar la cultura a la ciudadanía.

El productor técnico que se desempeñaba en el CCK, Nicolás Esperante, dejó en claro que las supuestas irregularidades en las contrataciones no deben ser un motivo para que se reduzca el personal y que responde a un único interés político.

"Pedimos que no se cierre el centro, que se abra con sus trabajadores, que se hagan las auditorías para ver quien trabaja y quien no, pero no se puede con los trabajadores en la calle", reclamó.

Esperante, también delegado de los trabajadores en ATE, agradeció los apoyos de otras dependencias que están sufriendo los despidos masivos y advirtió que no tienen "ningún miedo" a una auditoría.

Sobre las apreciaciones del ministro Lombardi, que acusó a la gestión anterior de mantener un sistema de actividades "caótico", opinó que las más de 800 mil personas que concurrieron y disfrutaron de las más de dos mil actividades entre conciertos, muestras y obras, son el claro ejemplo de que "estaba buenísimo cómo funcionaba".