Lidia Berrojaldis, a cargo del edificio donde vivía la joven asesinada, aseguró que el lunes 10 de junio del 2013, cuando se cometió el homicidio, el portero Jorge Mangeri la llamó al mediodía para decirle que se sentía mal y que no iba a poder trabajar.

"El lunes llamó a la oficina al mediodía y dijo que ya había hecho la limpieza de la mañana, pero que no se sentía bien. Que había estado pintando y quizá el olor a pintura lo había hecho descomponer. Le dijimos que fuera al médico", explicó la mujer ante el Tribunal Oral número .

Luego, aclaró que "el martes (Mangeri) llamó de nuevo y dijo que no había podido ir al médico porque la calle estaba llena de gente. Además, dijo: 'no saben lo que pasó con Ángeles...no aparece'".

Por otro lado,  Dominga Torres- mucama de la familia Rawson-  ratificó hoy que el hermanastro de la adolescente estaba "durmiendo" la mañana en que desapareció la joven y nunca salió de su habitación y que cuando se retiró tras concluir con su labor "seguía durmiendo".

Según la mucama, ese día llegó a las 8.45 a Ravignani 2360 y se fue a las 12.45 para ir a trabajar a otra casa de familia en Cabildo y Larralde. En esas cuatro horas, realizó tareas en la cocina y recordó que Axel, el hijo de Sergio Opatowski, estaba en su habitación porque no había ido al colegio ya que estaba enfermo.

La mujer le contó a los jueces Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas que los lunes Ángeles solía regresar de gimnasia entre las 9 y las 9.30, cosa que no hizo ese día. Y relató que  habitualmente la adolescente "se daba un baño, desayunaba, preparaba la comida de sus gatitos y se preparaba para ir al colegio".

Además Dominga Torres remarcó que ese lunes no se encontró con Mangeri como era habitual y que la puerta de calle del edificio estaba cerrada.

Agencias DyN y Télam