Recordemos que el primer santo argentino fue Héctor Valdivielso Sáez, canonizado como San Benito de Jesús, nacido en Buenos Aires en 1910 pero emigrado a España a la edad de cuatro años.

Por eso, muchos toman a Brochero como el primer santo verdaderamente argentino, ya que sus milagros fueron en el país y vivió aquí hasta su muerte, en 1914.

Ahora Francisco autorizó a la Congregación de las Causas de los Santos a que publiquen a aprobación del segundo milagro de Brochero: una nena de San Juan, que se recuperó de un infarto cerebral masivo.

En septiembre de 2015, una junta de médicos determinó que "no había explicación científica" sobre la recuperación de Camila Brusotti, por lo tanto, se instaló como el segundo milagro de este sacerdote.

El primer milagro certificado de Brochero fue el de Nicolás Flores, que revirtió un cuadro inicial de posible "vida vegetativa" tras un accidente.

El cura Brochero (1840-1914) había sido declarado “venerable” por Juan Pablo II en 2004 y luego beatificado por Benedicto XVI a fines de 2012.