"En Argentina no hubo 30 mil desaparecidos. Si algún error cometió la dictadura militar enorme fue no hacer un proceso judicial y hacerlos desaparecer y matarlos de esa manera". Todavía duelen esos recientes dichos del ministro de cultura porteño, Darío Lopérfido. Pero más aún duelen los despidos que ponen en peligro la fuente laboral del arte dramático, que fomentan la precarización, que golpean la calidad y la amplitud de la oferta cultural.