El huracán Michael, de categoría 4, que alcanzó vientos de hasta 250 kilómetros por hora, causó graves destrozos al noroeste de Florida el pasado miércoles, dejando al menos seis víctimas mortales. Las autoridades se centran en rescatar a los posibles sobrevivientes.

La ciudad más afectada fue Mexico Beach, por donde pasó el ojo del huracán, la cual quedó completamente destrozada y ahora solo quedan escombros desparramados por toda la zona.

 

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en declaraciones desde la Casa Blanca que se trata de un ciclón “increíblemente destructivo y poderoso”.

 

 

El ciclón, con vientos de 250 kilómetros, provocó intensas lluvias y una marejada ciclónica que elevó el nivel del mar en hasta 4,2 metros. Se trató de la tercera tormenta más fuerte registrada en el territorio continental de Estados Unidos.

 

 

Michael continúa avanzando por el interior del país y ya se encuentra en la frontera entre las dos Carolinas, según detalló el último boletín del Centro Nacional de Huracanes -NHC, por sus siglas en inglés-. Esto representa una amenaza ya que se podrían registrar inundaciones en la zona, teniendo en cuenta que el suelo todavía está saturado por las enormes precipitaciones dejadas por Florence hace unas semanas.