En una medida mezquina que busca ahorrar el consumo energético en los servicios públicos, para atenuar los cortes que producirán la gran demanda de los centros urbanos del país, en especial Capital Federal, el ministro de Energía Juan José Aranguren  pidió controlar el uso del aire acondicionado en el transporte público.

Además el titular de la cartera energética pidió apagar las luces en las estaciones durante el día, en un reclamo por escrito a las empresas prestadoras que "se adecuen a los lineamientos sugeridos para el uso responsable y eficiente de la energía".

Con un comunicado, el ministerio energético utilizó la política impulsada desde la subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética con una sugerencia de "fijar la regulación de los equipos de aire acondicionado para que la temperatura interior de los vehículos de transporte público de pasajeros -colectivos y trenes- sea de 24°C y no menor, manteniendo cerradas las ventanas".

Entre otros insólitos pedidos, ya que debieran oficializarse métodos de control más que sugerir modos de uso, el documento insiste en mantener apagada la iluminación exterior durante las horas de luz natural en todas las estaciones, terminales y otras instalaciones.

Apelando a una articulación con la cartera de Transporte, que encabeza Guillermo Dietrich, el ex CEO de Shell quiere que los maquinistas y choferes apaguen los vehículos mientras permanezcan estacionados, así como su propia iluminación, aire acondicionado, computadoras y todo equipo eléctrico.

Por su parte, la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) informó que cumple con el pedido en las 17.578 unidades, entre servicios interurbanos, urbanos y de turismo, así como en sus instalaciones fijas de las empresas de transporte.