Más allá de que el exPresidente jamás se presta a una entrevista en un lugar en el que no esté absolutamente pautado, el hombre siempre tiene una carpeta entre manos, tal vez para seguir el guion o simplemente para mostrarle a su interlocutor que tiene información sobre él: el conocido carpetazo.

Pero además, incluso con los periodistas amigos, se enoja, mira cruzado o elige el silencio cuando le hacen una pregunta que no le gusta, le repregunta o lo sacan del guion pautado.