Ser el país que más deuda en dólares contrae en el mundo provoca un ingreso fenomenal de divisas, las que deben ser compradas por el Banco Central para evitar que el exceso de oferta haga caer su cotización. 

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Esta compra inundaría el mercado con una cantidad de pesos equivalentes a los dólares adquiridos, si no fuera que el Banco Central los absorbe -esteriliza, en la jerga financiera- con la emisión de las famosas Lebac, que pagan altas tasas de interés. Resultado: la economía quedó encerrada en el laberinto que irresponsablemente armó el propio gobierno. Si bajan el rendimiento de las Lebac, la especulación se corre al dólar generando una presión alcista con fuerte impacto inflacionario. En tanto, este nivel de tasas de interés es incompatible con cualquier actividad productiva. 

Al gobierno cada vez le resulta más dificultoso manejar la situación. El Central a pesar de haber vendido (perdido) más de 1.600 millones de dólares en menos de dos semanas, no puede controlar su cotización en los niveles que se propone. 

¿Qué está sucediendo?, muy simple: como los actores económicos advierten que el nivel de endeudamiento externo y la emisión de Lebac no son sustentables en el tiempo, han comenzado a asegurar sus inversiones. En consecuencia, en las dos últimas licitaciones de Lebac hubo un 20% de tenedores por un total de $200.000 M, que decidieron dolarizar sus carteras y ahorros sumando presión en la plaza cambiaría.  

Más grave aún si pensamos que solo se trata de la punta del iceberg.

Para dar una idea de la gravedad de la situación, es importante tener en cuenta que las Lebac emitidas por el Banco Central ($948.354M)* equivalen a una vez y media más que los pesos circulantes ($ 621.978M)*. 

Si el sistema es puesto en jaque por una parte del 20% de inversores que no renovaron las Lebac para pasarse al dólar, desde el sentido común corresponde preguntarse qué va suceder, si esta actitud se extiende al resto de los tenedores. Llevándolo al extremo para que se entienda, no alcanzarían las reservas del Central, incluida las que no son genuinas por provenir del endeudamiento. 

No es la herencia recibida ni la proximidad de las elecciones. Desde el 10 de diciembre del 2015 la deuda externa en valores netos creció en US$ 50.000 M, en tanto las Lebac  aumentaron el 275%. En aquel momento equivalían al 54% del circulante, ahora al 146%.*

Desde que asumió Macri las Lebac demandaron en promedio pagos por intereses a razón de $400 M por dia. Repito, cuatrocientos millones de pesos diarios. En tanto el endeudamiento externo en dólares y la emisión de Lebac continúan creciendo, con caída del consumo y más déficit fiscal.

*Datos oficiales del BCRA