* Con la colaboración de Alejandra Scarano

 

El Presupuesto aprobado para el 2018 preveía un crecimiento del Producto Interno Bruto (PBI) de 3,5% explicado por los siguientes factores: el crecimiento del consumo público y privado proyectado en un 3,3% y 1,3% respectivamente; la inversión - bajo la promesa de lluvia de inversiones que nunca llegó -  estaba en proyectada con un alza del 12%; y las exportaciones e importaciones con aumentos del 5,6% y el 6,8%.

Lejos de las previsiones mencionadas los últimos días de 2018 acumulan una devaluación de casi 100%, caída del nivel de actividad, aumento del desempleo y la pobreza. Frente a este panorama el Gobierno debió reconocer que “pasaron cosas” y cuando presentó el Presupuesto 2019 re estimó el PBI de este año con una caída del 2,4% explicada por la caída de todas las variables que lo componen: -3,4% y -2,0% en consumo público y privado; solo medio punto en la inversión; exportaciones con caída de dos puntos - 5,6% a 3,1% -y, por último, las importaciones cayeron un 0,07% como consecuencia de la depreciación de la moneda doméstica.

El presupuesto presentado para el año próximo, con media sanción en Diputados, espera una caída en el PBI de medio punto. Sin embargo, el acuerdo con el FMI lo estima en 1,7%. Este descenso en el producto es explicado por caídas en todos los componentes, con excepción del comercio exterior que tendrá una recuperación record en exportaciones (crecerán al 20,9%) e importaciones que lo harán sólo el 2,8%. El consumo caerá 1,6% para el sector privado y 3,4% en el sector público. Las inversiones pasaron de ser la “gran promesa” a caer casi 10 puntos.

En este marco de caída de las expectativas de todas las variables, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) conjuntamente con el Instituto Proyección Ciudadana realizaron una encuesta[1] durante el pasado mes de septiembre sobre la reciente evolución del consumo en el Área Metropolitana (CABA y AMBA).

El objeto de dicha consulta consistía en indagar sobre cambios  en los hábitos de consumo de las familias ante la desaceleración de la economía, particularmente frente al aumento del desempleo y caída del salario real como producto de los aumentos tras la brusca devaluación mendionada. Se preguntó si los hogares disminuyeron, sostuvieron o aumentaron el consumo de siete rubros: lácteos; carnes; frutas y verduras; gaseosas, jugos y sodas; recreación y esparcimiento; combustible; y, por último, medicamentos.

Los resultados arrojan que el 34% de los participantes de la encuesta disminuyeron el consumo de lácteos; 54% el de carnes; 63% frutas y verduras; 44% gaseosas, jugos y soda; 69% salidas y esparcimiento; 39% combustible y 23% medicamentos. En el otro extremo, solamente el 5% de los encuestado incrementó su consumo en carnes; 4% en lácteos; 2% en combustible; 2% en medicamentos; 1% de frutas y verduras; 1% gaseosas, jugos y soda; y 1% en salidas.

El rubro más afectado fue recreación con un 69%, seguido por el consumo de frutas y verduras en el orden del 63%. El rubro menos afectado fue medicamentos, y sin embargo, la reducción se ubica en el 23%. El consumo aumentó en las carnes, con un leve aumento del 5%; ningún otro consumo superó ese leve crecimiento.

El análisis por nivel socioeconómico, arroja comportamientos diferenciales. Mientras los sectores bajos y medios disminuyeron sus consumos en los rubros de alimentos (lácteos, carne, frutas y verduras) y medicamentos, en los sectores altos se observó un descenso más marcado en el rubro recreación. Y hubo rubros como gaseosas, jugos y sodas, donde todos los sectores socioeconómicos disminuyeron su consumo en una proporción similar. Los sectores medios realizaron un mayor ajuste en el rubro combustible.

Este repaso por algunas de las variables de los presupuestos 2018 y 2019 junto con los resultados de la mencionada encuesta permite visualizar cómo las políticas de ajuste vía depreciación de la moneda local, reducción del gasto público y paritarias con techos bajos para los trabajadores formales (salvo contadas excepciones) no sólo obliga a reescribir los pronósticos macroeconómicos, también tiene efecto concreto en los hábitos de consumo.

En el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional recientemente firmado los “técnicos” del organismo reconocen el deterioro de la económica y que los desafíos y riesgos en este marco son muchos.

 

[1] Ficha Técnica de la Encuesta. El estudio se realizó entre los días 3 y 28 de septiembre de 2018 en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La muestra inicial está compuesta por 614 casos brutos, que luego del procesamiento pasaron a ser 552 efectivos. A su vez, la base fue ponderada por las proporciones de Sexo, Edad, NSE (Nivel Socio-económico) y Localidad, según los parámetros del último Censo Nacional. El relevamiento se realizó en un 80% de manera virtual, mediante publicidad en redes sociales y un 20% en la vía pública en los siguientes puntos muestra: Constitución, Retiro y Liniers. Se utilizó en ambos casos el mismo cuestionario semi-estructurado. El nivel de confianza es de 95% con un margen de error de 4,5%.