A través de un video, el Indio Solari agradeció la distinción con la que la Legislatura de la Ciudad y el Senado de la Provincia de Buenos Aires homenajearon al libro que escribió junto a Marcelo Figueras al declararlo de 'interés cultural y legislativo' en un acto con mucho de ricoterismo explícito en La Trastienda de San Telmo.

“Quiero agradecerles a los legisladores y a todos los que están ahí. Me sorprendió realmente que se haya elegido nuestro libro, no lo tenía anotado en mi futuro y es una gratificación importante”, saluda desde su casa nuestro héroe.

Recuerdos que mienten un poco es la frase que eligieron Indio y el escritor para compilar en la letra apretada de 800 páginas, una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas -permítaseme parafrasear a Evita-, la vida del líder y cantante de la banda más... del rock de nuestro país.

Complete usted la frase. Los Redondos es la banda más ¿qué? de nuestra música popular ¿Y el Indio?

En el acto en el que su autobiografía fue declarada de interés cultural e interés legislativo, ni Marcelo Figueras ni los legisladores Mariano Recalde y Santiago Carreras -los dos de Unidad Ciudadano-, ni Bebe Contepomi y Gabriela Rádice -conductores de la velada- pudieron definirlo con certezas.

Es que, a decir de su biógrafo "al Indio le cuesta separarse de su propia historia y medir la dimensión del valor que tiene para todos nosotros".

Figueras habla desde el escenario de La Trastienda, lo escoltan los dos políticos y le guiñan sonrisas sus colegas. Tantos son los mimos del público, unas doscientas personas, que el tipo al que Solari eligió para contar su historia, se quiebra y no oculta la emoción.  

Tras los aplausos, retoma y confiesa: “El Indio, por esas cosas milagrosas de la vida, me eligió como su cómplice para escribir su autobiografía. Recibir esta oferta para mí fue como sacarme una lotería espiritual. Mi reacción fue como la que hubiese tenido cualquiera de ustedes al recibir ese mensaje".

 

 

Marcelo Figueras vuelve a contar cómo lo eligió el Indio para este trabajo, aquel correo que le llegó un domingo de una mañana hace 15 años, de su relación diaria y de la evolución y soltura con la que a Solari se le fueron calentando las sienes para contar todo lo que está narrado en el libro. 

Que es mucho más que su historia personal, sus miedos, gustos e intereses artísticos. Incluso más que la gestación, apogeo y disolución de la banda más -qué- de nuestro país. Recuerdos es también la historia del país, bajo la mirada, la lupa fina y escéptica del niño que creció en Paraná y La Plata al calor, clamor y proscripción de aquel peronismo de juguete.

El adolescente que se hizo hombre en medio del ciclón apocalíptico beatle de los tres putos años que fueron los 60, el de la experiencia psicodélica que le enseñó --entre tantas sospechas- que el único tiempo real es el presente, y que el pasado y el futuro tienen algo en común: no están, ni muertos ni vivos, están desaparecidos.

Como los amigos que tuvo cuando militancia artística y política se atrincheraron en los mismos subsuelos de la patria para gritar no, unos armados con fusiles y otros con canciones. Todos con los puños en alto y el sueño eterno de la revolución como único estandarte.

Veámoslo un poco con sus ojos

“Este reconocimiento es una caricia al Indio por todo lo que nos dio. En nuestro paso por el Senado queríamos rendirle homenaje a quien es para nosotros el referente cultural más importante de nuestro tiempo, a quien le puso la banda de sonido a nuestras vidas”, explica el senador Santiago Carreras al descubrir los regalos que Figueras llevará al Indio.

Mariano Recalde va más allá, dice que Los Redondos y las letras de Solari a cada uno le late en lugares distintos pero para nosotros -los peronistas-, son mensajes políticos. Y muestra afiches de aquella campaña en la que La Cámpora utilizó frases de las canciones de Indio.

“Para mí, para nuestra generación, es un lujo poder hacer este reconocimiento", explica Recalde y concluye: "El primer homenaje es distinguir su libro. El segundo es trabajar, trabajar y trabajar, para que todos los argentinos volvamos a tener, como dijo el Indio, ‘un gobierno con cojones para enfrentar a las corporaciones’”.

Aplausos, rabiosos, urgentes; cánticos, redondos y militantes. 'Vamos a volver', se canta y también suena atronador el 'soy redondo hasta que me muera'.

Yo soy nadie

Ahora es otra vez presente, Figueras habla de qué le sucedió en el alma a medida que fue redescubriendo la historia que le contó Indio y debió escribirlo, mostrárselo. Y seguir, y no parar, y ser oído de las sienes ardientes de todo cuánto se le venía en gana contar a Solari. 

Marcelo suelta su lengua y hasta confiesa en qué está trabajando junto a Indio: un nuevo libro de comics otra vez a cuatro manos con el dibujante Serafín, nuevas canciones "para sacar varios long plays de acá a enero" -desliza- y un nuevo libro "o película, no sabemos todavía".

Habla Figueras del libro, de las infracciones que cometió el Indio al explicar sus canciones allí, de la cotidianidad de convivir con él y su enfermedad. Le preguntan a Marcelo si pueden volver o no Los Redondos, de cómo vivió el calvo todo aquello. Y responde, tal se lo contó Indio en el libro.

Y fin de la entrevista pública al tipo que se sacó la lotería espiritual de entrevistar a Solari no una vez, sino todas las semanas, desde hace años.

Nos ponemos de pie para aplaudirlo, a él, pero también al Indio, claro. Por la bibliaa de 800 páginas y por las casi 200 letras de canciones y la más maravillosa música, entrañable para siempre ya. Y a la banda más -qué- aplaudimos.

 

 

Música para bombas pequeñitas

El telón se corrió para armar el set de música en vivo, que a decir de Contempomi y Rádice, sería esa sorpresa conocida por todos los presentes: la presencia de los integrantes de la banda de Solari.

En ese rato de oscuridad, sonrisas y bullicio Figueras -y los legisladores también- se mezclan entre el público para firmar ejemplares y tomarse fotos.

Hasta que por fin aparecen en escena Sergio Colombo, Gaspar Benegas y Baltasar Comotto. A viola eléctrica, electroacústica y saxo, se despacharon con versiones de Martinis y Tafiroles, Etiqueta Negra, El Arte del Buen Comer, El Tesoro de los Inocentes, Tarea Fina y...

Sí, Ji Ji JI. Colombo, que asumió el micrófono para animar y condimentar el juego, advierte que no hay que hacer mucho lío, pero hay mesas, que "la verdad no lo ensayamos" ¡Y qué importa!

Así sonó Ji Ji ji

JIJIJI - Baltasar Comotto, Sergio Colombo, Gaspar Benegas / La Trastienda 16/4/19

Terminan los acordes del himno, entre aplausos, luces encendidas y sonrisas pillas. "Se fue al carajo todo ¿no?", ríe Carreras, de pie junto a Figueras y Recalde.

Abrazos de despedida dulce. El lugar se vacía, y uno -todos, cada uno uno solo- volvemos a irnos tan lleno, plenos, otra vez. Oooh, otra vez.