En honor a la memoria de John Lennon, preferimos mantener viva su prédica pacifista ya que sus canciones inmortales brotan inevitablemente en estas fechas.

Mientras el mismo presidente Barack Obama mostró su preocupación por el imparable crecimiento de los ataques civiles en instituciones públicas o centros comerciales, y las cifras evidencian la gravedad, la voracidad de consumo de armas es alarmante: el último Black Friday, 185 mil personas pidieron permisos para adquirir un arma.

A 35 años de la muerte de Lennon, en 2015 hay muchísimas más chances de que un desquiciado con un arma en su poder pueda atacar a quien desee: Chapman compró su pistola en Hawaii podría volar otra vez desde el destino paradisíaco, según las leyes vigentes.

La venta de armas en los Estados Unidos es legal y fácil, incluso los sectores más conservadores de la sociedad, apoyados por el Partido Republicano, se oponen a los controles exhaustivos y enarbolan los derechos individuales.

El Sistema Nacional de Verificación Instantánea de Antecedentes Criminales (NICS por sus siglas en inglés) -que depende de la agencia federal- registró 185.345 peticiones para cotejar los datos de potenciales compradores, casi un 5% más que las 175.754 recibidas en 2014, según informó el responsable de la división multimedia, Stephen Fischer.

El organismo que defiende la industria armamentista, conocido como la Liga Nacional del Rifle, presiona al sector político para que debilite incluso controles en vuelos internos.

El músico soñaba con un mundo de iguales, donde ninguna nación se abuse de las otras por más poder que tuviera o incluso, imponga sus propios intereses por sobre la soberanía de los pueblos. Pasó el tiempo pero nada cambió, y el mundo sigue en deuda con John.