Al momento de morir sus dedos todavía seguían machucados de tanto pegarle a las gruesas cuerdas de su Fender Stratocaster a la que llamaba “Number One SRV", y con la cual hizo “viajar” a millones de personas alrededor del mundo.

Su voz, su habilidad con la guitarra y su característico estilo texano con sombreros y ropas extravagantes lo convirtieron en una especie de superhéroe del blues hecho rock.

Stevie Ray Vaughan hizo que los 80 no sean solo nuevos estilos musicales. El blues perduró, el rock de guitarra se fortaleció y dejó almas encendidas para siempre. Desde el suplemento NO SE le rendimos un pequeño homenaje.