Esta celebración mundial no se debe al nacimiento o muerte de algún músico influyente, o por algún hito histórico con relación al mundo de la música, sino que tiene una gran cuota de religiosidad y tradicionalismo.

El que implantó a esta fecha como una celebración para los músicos fue el papa Gregorio XIII, cuando nombró a Santa Cecilia como patrona de lo que para nosotros es el motor de nuestra alma: la música. 

Cecilia fue una joven romana de una familia bastante bien acomodada a la que el Sumo Pontífice nombró patrona de los músicos, en una oleada de beatificaciones que se repartían como caramelos. 

La historia de Santa Cecilia cuenta sobre un matrimonio obligado, de una posterior muerte de su esposo, y un juicio contra la joven por parte de las autoridades locales.

La leyenda cuenta que la condenaron a muerte por ser católica. También, que la habrían encerrado en un baño para intentar sofocarla con fuego, pero entre las llamas se escuchaba su canto y, al abrir la puerta, los verdugos vieron que quedaba con vida. Fue allí que la mandaron a decapitar... como para que no queden dudas. 

 

 

Las dudas que sí quedan son las de la historia "oficial" contada por la Iglesia, una institución que como bien sabemos los rockeros puede tranquilamente acomodar los hechos históricos para su propia conveniencia. 

Pero más allá de esta dramática historia, ¿cómo podemos relacionarla con la música? Según la Iglesia, su canto al morir, como también la suposición que -de joven- Santa Cecilia tuvo que haber tocado algún instrumento, tal como marcaban las costumbres de la aristocracia romana, fueron excusa para hacerla dueña de este nombramiento.

La misma Iglesia también afirma que la joven podía ver a su ángel de la guarda y que había entregado su virginidad a Dios, además de aceverar, que mientras los músicos tocaban en su boda, ella le cantaba a Dios en su corazón.

Pero muchos descreen de esta celebración, impartida por la Iglesia Católica. Otros, no saben la historia, y solo se dignan a festejar el Día de la Música por mera tradición.

En el caso de la Argentina, es diferente. Ya que nuestro Día de la Música fue votado por el Congreso como el 23 de enero, nada más y nada menos que conmemorando el nacimiento del que fuera uno de los más grandes músicos del país: el 'Flaco' Spinetta.