Agustina Lusky siempre le tuvo rechazo a las cucarachas, pero cuando adquirió una tarántula como mascota se vio obligada a alimentarla con estos insectos y de apoco se fue encariñando con ellos.

Luego de informarse un poco descubrió a la cucaracha Gigante de Madagascar, una especie que puede medir hasta 7cm de largo y que hace un particular sonido cuando respira a través de su abdomen. Al poco tiempo, su amigo le regaló cinco crías de esa especia y de allí nació Ravioli.

Agustina comenzó a compartir fotos de sus insectos a las redes sociales, pero ganó popularidad al publicar una muy especial de Ravioli donde se lo ve con un moño en la cabeza y con un tono blanco de piel, ya que justo había mudado su exoesqueleto. A partir de entonces sus seguidores no pararon de crecer.

 

 

 

 

"Todos se enternecieron con la foto, llegó a tener más de mil comentarios y apodaron a la cucaracha Ravioli porque decían que parecía un raviol. Me pareció entonces una buena oportunidad para intentar cambiar el asco y repulsión que la gente tiene a las cucarachas, informando sobre ellas. Y me di cuenta de que la mejor manera de hacerlo era con ese tipo de fotos. Así creé mi página de fans Roach Trip donde subo fotos y videos de mis cucarachas en pequeños vestiditos y acompañándome en viajes", contó Lusky a La Nación.

 

 

 

 

Su página ganó tanta fama que personas de todo el mundo empezaron a enviarle mensajes, e incluso agencias que se dedican a comprar potenciales videos virales intentaron contactarse con ella. Al poco tiempo firmó contrato con Storyful y Newsflare, quienes luego vendieron sus filmaciones a las versiones digitales del Huffington Post y del Daily Mail. Ravioli incluso llegó a RightThisMinute, un programa estadounidense que muestra los mejores virales del momento.

 

 

 

 

El objetivo de Agustina es cambiar la imagen desagradable que tiene la gente sobre las cucarachas y aprovechar para derribar varios mitos. “Uno de los más comunes es que las cucarachas son sucias y esto no es así: se viven limpiando y acicalando sus antenas y patas. De hecho, después de que las toco, pasan varios minutos limpiándose. Tampoco son plaga ni transmiten enfermedades. Solo lo hace el 0,5% de las casi 5 mil especies conocidas hasta ahora. La mayoría vive en bosques, desiertos o cuevas. Es ridículo condenar y dar una mala reputación a todo un orden de insectos porque dentro de él haya unas pocas especies que pueden llegar a ser nocivas para el humano", concluyó.