Abigail Finney pasó uno de los peores momentos de su vida cuando se encontraba en su habitación del campus universitario de Purdue University, en Wes Lafayette, Indiana, esperando que los amigos de su novio se marcharan para poder estar a solas con él. Sin embargo, los muchachos se quedaron tomando alcohol y jugando a los videojuegos hasta altas horas de la noche y finalmente ella se durmió.

Pero antes, la joven escuchó el comentario de uno de los amigos de su novio, Donald Grant Ward, quien les había deseado a ambos tener “buen sexo”.

Las horas pasaron y Abigail sintió que una persona se había metido en su cama. Dando por hecho que se trataba de su novio, ambos comenzaron a toquetearse hasta que tuvieron sexo brevemente.

 

 

Después del acto sexual, la joven fue al baño y cuando volvió notó que en su cama no estaba su pareja sino uno de sus amigos, Donald Grant. "Recuerdo que me sonrió. Fue una imagen extraña. Me puse frenética. No sabía lo que estaba pasando".

Espantada por lo que había sucedido, la estudiante buscó a su novio por todos lados hasta que lo encontró durmiendo en otra habitación, ya que el joven quería dormir solo y tranquilo, y le contó que había sido violada por su amigo.

"Me siento violada. Esto está mal. Pero no sé si es ilegal", le escribió Abigail a sus amigas. Al parecer, en el estadio de Indiana, técnicamente no representa una violación.

 

Donald Grant

 

Su pareja la acompañó a un hospital para que la revisen y luego se encargaron de denunciar a Grant, quien inmediatamente fue detenido y confesó ante los policías que había tenido sexo con la víctima sabiendo que ella creía que era su novio.

De todas maneras, la legislación en Indiana considera que existe la violación cuando se obliga a tener sexo por la fuerza o mediante amenazas, si la víctima tiene una discapacidad mental y no puede dar su consentimiento correctamente, o si no está consciente de que está teniendo sexo.

"Estoy menos protegida que la propiedad en este estado. Como si mi cuerpo pudiera ser usado, tomado y no representa un delito", declaró indignada la joven a los medios, teniendo en cuenta que su caso representa un gigantesco vacío legal.

 

 

 

 

Por su parte, el abogado de Grant, Kirk Freeman, se aprovechó de este vacío legal para defender a su cliente y dejarlo en libertad. "Sólo porque haya mentido no lo hace un violador", señaló durante el juicio.

A pesar de salirse con la suya, la universidad le prohibió a Grant el ingreso por un año y ya no podrá seguir estudiando ahí.

Mientras tanto, Abigail se tomó un semestre para sobreponerse y recibió terapia psicológica por depresión. "Sentí que había perdido un año de mi vida porque podría haber estado tratando de curarme, pero en su lugar estaba reabriendo la herida una y otra vez", concluyó la joven tras conocer el veredicto.