Todo comenzó en mayo de 1993, momento en que la Policía de la localidad de Idar-Oberstein, en Alemania, descubrió a una anciana estrangulada en su departamento. La única evidencia que encontraron en la escena del crimen fue una muestra en una taza de té que pertenecía a una mujer. Después de 15 años, los investigadores descubrieron a quién pertenecía.

El ADN de lo que parecería ser una asesina en serie volvió a aparecer en otra escena en 2001, donde un hombre de 61 años fue asesinado en su domicilio de la ciudad alemana de Friburgo luego de recibir golpes en todo el cuerpo. Esta vez, la muestra fue encontrada en un cajón de cocina.

En octubre del mismo año, la policía alemana recibió un llamado por un robo y al llegar al lugar encontró una jeringa con heroína. Después de analizar la muestra se encontró el mismo ADN de la misteriosa mujer.

Los investigadores siguieron descubriendo el ADN de la mujer durante varios años más. En 2004 apareció en una pistola de juguete que se utilizó para un robo de joyas, en Francia y en  2011 en los restos de una galletita en un coche robado en Budenheim, Alemania. El ADN continuaba apareciendo en 40 escenas de crímenes en varios países de Europa.

Resuelven el misterio de la mujer cuyo ADN apareció en 40 escenas del crimen

La Policía estaba totalmente confundida teniendo en cuenta que los casos no tenían nada en común, ocurrían en diferentes lugares e involucraban a una sola persona a la que los medios de comunicación llegaron a llamar “El Fantasma de Heilbronn”, declarada como la mujer más peligrosa de Alemania.

Finalmente, después de 15 años de haber encontrado la primera muestra, la Policía reveló el misterio. El ADN se encontraba impregnado en los propios bastones esterilizados con las que se tomaban las muestras y pertenecía a la misma persona, una trabajadora de la empresa Greiner Bio One, que suministraba el material.

Desde entonces, la Policía alemana debió modificar sus procedimientos forenses, que en aquél momento otorgaban demasiado peso a la única evidencia que era el ADN. De todas maneras, si bien se logró aclarar el misterio aún quedan muchos crímenes que seguramente quedarán sin resolver, en gran parte por un descuido en la fabricación de una importante herramienta de investigación.