El portal ruso Bloknot informó sobre la peculiar situación que ocurre en la ciudad rusa de Taganrog donde, debido a unos problemas de alcantarillado, el suelo está cediendo en calles, parques, hogares y espacios públicos. 

Ya ocurrió que un camión Kamaz se precipitó a uno de estos socavones, mientras que otro 'se tragó' un martillo hidráulico. Si bien por el momento no hay que lamentar personas afectadas; si continúa desmoronándose el piso, las autoridades deberán tomar medidas extremas de evacuación. 

 

El diario Vesti.ru estima que la solución íntegra del problema podría llegar a costar 16 millones de dólares ya que la vida útil de las alcantarillas llegó a su fin y será necesario reemplazarlas para asegurar el terreno.