Poco antes del mediodía, la multitud ya se había unido al acto convocado por las autoridades catalanas, al que asistieron las principales autoridades del país, como el rey Felipe VI y el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, así como el presidente catalán, Carles Puigdemont, en una imagen inédita de unidad que se dio a raíz de la tragedia en pleno proceso de secesión de Cataluña.

La Catedral hacía sonar campanadas en recuerdo a las víctimas que dejó la masacre cometida en pleno corazón de Barcelona, dando paso al minuto de silencio recogedor y emotivo protagonizado por una multitud.


A pesar del dolor, fueron miles las personas que de pie, en la plaza y los alrededores, con lágrimas en los ojos, abrazados y algunos con las manos en alto mostraron firmeza y determinación frente a quienes quieren sembraron el terror en la capital catalana con un acto que pretende infringir miedo entre los ciudadanos.