Con vientos de hasta 125 kilómetros por horas, una granizada y lluvia torrencial la provincia de Jiangsu se vio seriamente afectada en su infraestructura y con la pérdida de vidas por el temporal. 

Las tormentas golpearon especialmente la ciudad de Yancheng en donde incluso la fuerza de la naturaleza desplazó viviendas y provocó un verdadero caos. 

 

 

 

Las tormentas de verano fueron tan fuertes que incluso se produjo esta especie de río en un centro comercial en el que los empleados trataron de mantener la calma mientras el agua arrastraba todo a su paso. 

El presidente de China, Xi Jinping, estableció el alerta máxima y pidió que se realicen "todos los esfuerzos de rescate" para ayudar a los afectados por las tormentas.