Nada indica que haya otra forma de combatir al coronavirus: aislamiento social, cuidado y limpieza profunda, y uso de barbijos.

Así se está haciendo en todo el mundo a pesar de las variadas protestas que existen, por los entendibles factores económicos como por los delirantes argumentos de los antivacunas.

Pero los que piden mayor liberalización de las reglas deben toparse con la realidad, como ocurre en Inglaterra donde después de haber permitido las reuniones sociales desde el lunes vuelven a impedir que se junten grupos de más de seis personas.