En una rueda de prensa sobre la mayor pandemia del último siglo, el presidente Donald Trump recomendó inyectarse desinfectante y usar luz ultravioleta para acabar con el coronavirus, dejando estupefactos a sus consejeros científicos. 

Horas más tarde, según informa la cadena ABC, los centros de emergencias de estados como Maryland se llenaban de llamadas preguntando por el uso de desinfectante para luchar contra el coronavirus. Solo en el Estado de nueva York, el Centro de Control de Envenenamientos de ese estado York recibió una treintena de llamadas relacionadas con la exposición a lejía, el desinfectante Lysol y otros productos de limpieza poco después de las declaraciones del presidente Trump.

Según esta cadena, más de cien en apenas unas horas, lo que ha obligado a las autoridades de este estado a emitir una alerta advirtiendo de lo obvio: que nadie siga los consejos del presidente de Estados Unidos. 

Tras el revuelo generado, el presidente de Estados Unidos reaccionó como mejor sabe: desmintiendo sus propias palabras y asegurando que todo era un "comentario sarcástico" que pretendía poner a prueba a la prensa. Y puso otra vez en peligro a su pueblo.