A cuatro días de la legada a Chile del Papa Francisco, varias iglesias fueron atacadas con artefactos explosivos en la región Metropolitana de Chile en horas de la madrugada de este viernes.

Los atacantes incendiaron los templos y dejaron mensajes en contra de la Iglesia católica y del sumo pontífice.

"Papa Francisco las próximas bombas serán en tu sotana", decía uno de los panfletos hallado por funcionarios de la policía y Fiscalía chilena, quienes investigan el hecho.

 

 

Al menos cinco ataques contra iglesias católicas fueron perpetrados en distintos sectores de Santiago, Chile, con consignas críticas a la visita que el papa Francisco comenzará el lunes, que incluye Atacama y Temuco, al sur del país, donde el pontífice tomará contacto directo con los mapuches, una comunidad que reclama la restitución de tierras ancestrales actualmente en manos privadas.

Tanto la presidenta Michelle Bachelet, como el mandatario electo Sebastián Piñera condenaron los actos de violencia contra las iglesias católicas. “En democracia, la gente puede expresarse mientras lo haga de manera pacífica y adecuada”, señaló la presidenta, y agregó: “Estamos apoyando en lo que sea necesario desde el punto de vista de seguridad, de movilizar a las avanzadas. Ayer estuvieron en Iquique, hoy van a Temuco”, precisó.

“El programa de la visita del Santo Padre refleja su preocupación por una zona que ha vivido tensiones importantes, con quienes quiere compartir un mensaje de paz y donde busca llevar unas palabras de esperanza que posibiliten el encuentro entre las personas”, expresó por su parte el Coordinador Nacional de la Comisión que organiza su visita a Chile, el obispo Fernando Ramos.

En tanto, personal de Carabineros realizó un amplio despliegue en la comuna de Estación Central por un alerta sobre la presencia de un artefacto sospechoso en la parroquia Jesús Maestro, donde se encontraron panfletos con consignas de rechazo a la visita del papa Francisco, en lo que es el quinto acto violento en contra de iglesias católicas

Los ataques ocurrieron en los municipios de Estación Central, Recoleta, Peñalolén y Santiago Centro, y en tres de los casos las iglesias tuvieron daños principalmente en sus puertas y fachadas, mientras el cuarto caso fue neutralizado por la policía, indicaron las fuentes.  

Horas después de esos ataques, miembros del partido político Andha Chile (Asociación Nacional de Deudores Habitacionales) tomaron ayer a la mañana la Nunciatura en Santiago, donde se alojará el papa Francisco en la visita a Chile, como protesta por el gasto que conlleva para el país la llegada del pontífice, hasta que, minutos después, un operativo de Carabineros desalojó a los ocupantes tras algunos forcejeos.

Roxana Miranda, secretaria general de ese partido y candidata presidencial en 2013, anunció en sus redes sociales que “Andha Chile comienza agenda de lucha funándose (escrachando) la sede papal Nunciatura Apostólica. El problema no es la fe, sino los millones que gastan”.

A fines de diciembre pasado, mientras avanzaban los preparativos para la visita papal, seis comunidades mapuches anunciaron movilizaciones para reclamar por la restitución de tierras en Maquehue, localidad de Temuco que visitará el pontífice.

De acuerdo con lo que publicó el portal BioBio, los indígenas criticaron al obispo Héctor Vargas por negarse al diálogo, luego de que fallara una mesa negociadora con el gobierno chileno, que buscaba evitar manifestaciones durante la multitudinaria misa que el líder de la Iglesia Católica oficiará en la Base Aérea Maquehue.

“Si el Papa es una persona que viene a traer la paz, es una violencia que se paren en una tierra que es de nosotros y que no las han devuelto”, dijo uno de los voceros mapuches, Rolando Jaramillo, mientras se realizaba una protesta de un grupo de indígenas de la zona.

En Temuco (800 km al sur de Santiago), donde tendrá lugar la Misa por el Progreso de los Pueblos, se celebrará también una rogativa mapuche, en la que participarán una veintena de indígenas de esta etnia, la mayor de Chile, con la que el Papa buscará “acercar” posiciones en medio del conflicto que viven estas comunidades.