Tras recordar "el sufrimiento y la impotencia de los trabajadores de la salud", el Popa Francisco se refirió también a "las dificultades y aprietos del confinamiento social: la soledad y el aislamiento principalmente de los ancianos; la ansiedad, la angustia y la sensación de desprotección ante la incertidumbre laboral y habitacional; la violencia y el desgaste en las relaciones".

LAS FRASES QUE DEJO EL PAPA: 

"Compartimos también las angustiantes preocupaciones de familias enteras que no saben cómo enfrentarán la olla la próxima semana".


"No se trata solamente de un hecho individual, familiar, de un determinado grupo social o de un país"

"Las características del virus hacen que las lógicas con las que estábamos acostumbrados a dividir o clasificar la realidad desaparezcan. La pandemia no conoce de adjetivos ni fronteras y nadie puede pensar en arreglárselas solo. Todos estamos afectados e implicados".

"La narrativa de una sociedad profiláctica, imperturbable y siempre dispuesta al consumo indefinido fue puesta en cuestión develando la falta de inmunidad cultural y espiritual ante los conflictos".

"Un sinfín de nuevos y viejos interrogantes y problemáticas, que muchas regiones creían superados o los consideraban cosas del pasado, coparon el horizonte y la atención".

Durante la oración de este sábado en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos, el Papa escuchó en silencio, sentado frente a la imagen de la Virgen, las oraciones de varias personas símbolos de la lucha contra la Covid-19.

"Que esta dura prueba termine y vuelvan los tiempos de paz", pidió luego Francisco frente a la imagen de la Virgen, además de pedir por la "protección" del personal sanitario y médico que trabaja durante la pandemia.

"Asiste a los responsables de las naciones para que socorran con generosidad a quien le falta lo necesario para vivir con mirada de largo tiempo y espíritu de solidaridad", pidió el Papa a la Vigen, además de elevar su oración "para que los hombres de ciencia encuentren soluciones para vencer a la enfermedad".



Así, rezaron junto a él un médico y una enfermera, como testigos del personal médico que trabaja en primera línea en los hospitales; una persona curada y otra que perdió a un familiar, en nombre de todos aquellos que fueron alcanzados personalmente por el coronavirus; un sacerdote, un capellán de hospital y una monja enfermera, por todos los sacerdotes y religiosos cercanos a los afectados por la enfermedad.


También acompañaron a Jorge Bergoglio un farmacéutico y una periodista, que representan a todas las personas que, trabajaron durante el período de la pandemia; así como un voluntario de Protección Civil con su familia, en nombre de todos los que trabajan para hacer frente a esta emergencia.

También se hizo presente para la oración una familia joven, como signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte, según informó el Vaticano.

La ceremonia estuvo conectada al mismo tiempo con 50 de los mayores santuarios de los cinco continentes, como los argentinos Catedral del Señor y la Virgen del Milagro de Salta, y la Basílica de Nuestra Señora de Luján; Lourdes (Europa); Inmaculada Concepción (Estados Unidos); y el de Elele (Nigeria), entre otros.

 

Diario26