Al momento de hablar la autoproclamada presidente ilegítima de Bolivia hace aguas y solo sabe encomendarse a Dios y a la biblia.

Puede notarse en el video que acompaña esta nota, un extracto de la entrevista que Janine Añez concedió a la cadena BBC.

Expulsada la prensa internacional de Bolivia tras el golpe de Estado contra Evo Morales, la prensa internacional construye imagen de los artífices de la dictadura en curso en Bolivia que reprime y mata.

Un ejemplo flagrante es la obscena nota de El Mundo de España, que este sábado publico 'Jeanine Áñez, la 'Angelina Jolie' del legislativo boliviano'.

La nota completa ¡increíble!

 

A primera vista, la flamante presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, es una mujer glamurosa, con la melena rubia, elegante y de buen porte. Características que hicieron que entre los corredores de Parlamento se la llamara la "Angelina Jolie del Legislativo".

Un apodoque ahora se diluye al asumir su nuevo cargo, ya que como ha dicho su hija para LOC, Carolina Ribero Áñez, para este medio: "Nunca nadie imaginó que ocuparía la silla presidencial", pero el pasado 12 de noviembre tras la dimisión del presidente Evo Morales, y una ola de renuncias -que incluyó la del vicepresidente, la presidencia del Senado, la de los Diputados y la primera vicepresidencia de Senaduría-, su cargo fue el siguiente por sucesión para ocupar la Presidencia.

Así Áñez, tras un frustrado intento, por falta de quórum -como dicta la Constitución Política-, de una asamblea legislativa para designar quién sería el reemplazo de Morales, llegó el pasado martes por la noche al antiguo Palacio de Gobierno en La Paz y ante la población, con la Policía de por medio, y con las Sagradas Escrituras en la mano expresó: "Han permitido que la Biblia vuelva a entrar al Palacio de Gobierno". Con esas palabras se estrenó como la sexagésima sexta presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia.

Jeanine Áñez nació el 13 de junio de 1967 en San Joaquín, un pequeño pueblo en el departamento del Beni, al noroeste del país. Es la menor de nueve hermanos de una familia de clase media-baja. Ahora es la segunda mujer en ocupar el mando presidencial en la historia boliviana, pero antes de ello su vida política se remonta a dos legislaturas como senadora del Estado, la primera desde 2010 a 2015 y la segunda desde 2015 que debería concluir en 2020. En ambas, siendo contraria al gobierno de Evo Morales como parte de la alianza opositora, Unidad Demócrata.

Antes de introducirse en la política, la vida de Áñez era muy distinta de la que puede reflejar en la actualidad. "Físicamente la ven como una mujer bien acomodada, pero las personas no saben la vida que ha tenido y lo que ha pasado. Viene de una familia regular de un pueblo del Beni, ha tenido que salir a trabajar antes de estudiar", afirmó su hija Carolina.

Su primer trabajo fue a los 17 años como secretaria de una empresa, luego se mudó a La Paz y allí conoció a quién sería su marido y padre de sus dos hijos.

"Hay mucho machismo en el Beni, a mi padre nunca le gustó que ella estudie, pero ella estaba decidida a estudiar, y con todo su esfuerzo salió adelante por sus propios medios", asegura Carolina.

Después de unos años, Áñez regresó al Beni, se graduó como abogada y empezó su carrera en la televisión como presentadora de noticias. Al ser una de las pocas mujeres de esa ciudad en estar en los medios de comunicación, generó una buena impresión ante la población, por lo que la llamaron a formar parte de lo que sería la Asamblea Constituyente. Fue el punto de partida de su carrera en la política. Gracias a esa participación, el partido Convergencia Nacional la convocó para ocupar el puesto de senadora por el Beni.

Áñez siempre dio una imagen de una legisladora sin miedo y decidida a verter opiniones de lo que consideraba importante para la religión que representa. Con mucha presencia y carácter, estuvo envuelta en algunas controversias por opiniones vertidas sobre la bandera Whipala, emblema al que Evo Morales convirtió en símbolo patrio de Bolivia.

En una ocasión, durante una Asamblea Constituyente de 2009, manifestó: "En mi región nosotros no queremos ser el Collasuyo [región indígena], no queremos una bandera como la Whipala, queremos ser siempre Bolivia, una bandera rojo, amarillo y verde, con la que nacimos como país". Aunque el martes, la ahora presidenta tomó la palabra para decir que lo que busca con este nuevo mandato es la pacificación y la unión del país.

Por ello, se refirió nuevamente al tema: "Quiero decirle a mi querido y diverso pueblo boliviano que he instruido que junto a nuestra sagrada tricolor se mantenga nuestra Whipala. Somos un país plural y diverso, pero todos somos iguales".

Otro tema importante que ha dado que hablar es el religioso. Durante sus años siendo parte de la Cámara Alta, criticó mucho que el partido de Morales convirtiera al país en un Estado laico, afirmando que las costumbres que se promovieron desde el Gobierno eran "ritos satánicos". De ahí su frase: "Primero Dios". "Siempre ha sido muy creyente, por eso es que todo lo deja en las manos de Dios", concluye Carolina.