Luego del excepcional y reciente caso de un paciente en Estados Unidos que tenía tatuado un "no resucitar"y que generó todo un debate ético médico; Italia acaba de aprobar una ley llamada "testamento biológico" que permite a los pacientes con enfermedades terminales establecer si quieren o no seguir siendo mantenidos con vida de manera artificial. 

Según la nueva norma -que en España es conocida como Testamento vital-, los pacientes podrán elegir anticipadamente si quieren ser mantenidos con vida sobre la base de un tratamiento como la alimentación y la hidratación artificiales. Cabe aclarar que la norma no prevé- como solicitaban muchas asociaciones- la petición de la sedación profunda terminal, ni la eutanasia activa.

El Vaticano solo aprobó  la posibilidad a no recibir tratamientos para mantener con vida a un paciente en estado vegetativo. Los enfermos podrán elegir cómo afrontar la muerte aceptando o negando determinados tipos de curas.

El procedimiento se llevará a cabo a través de los DAT (Disposición Anticipada de Tratamiento), documentos que permitirán a una persona previamente designada —en caso de que el paciente no pueda hacerlo— tomar la decisión.

El primer artículo de la norma deja bien claro que “ningún tratamiento sanitario puede ser iniciado o continuado sin el consentimiento libre e informado de la persona interesada”. 

 

 

El propio primer ministro, Paolo Gentiloni, celebró la decisión de la justicia en Twitter  y la calificó como la "elección de civismo" un "paso adelante por la dignidad de la persona".

 

 

 

Fue el caso de Eluana Englaro,  que permaneció durante 17 años en estado vegetativo, tras un accidente de tránsito,  y que encontró la oposición de la Iglesia- y de parte de la política italiana a ser desconectada-  puso al descubierto en 2009 la división que existía en el país sobre este tema

El papa Francisco subrayó su postura hace solo dos semanas, en lo que muchos interpretaron como la luz verde a la norma: “Es moralmente lícito renunciar a los medios terapéuticos o suspenderlos cuando su misión no concuerda con un criterio ético y humanístico de la proporcionalidad de la cura”. Aunque aclaró: “Vemos bien, de hecho, que suspender el uso de medios desproporcionados equivale a evitar el sufrimiento. Una acción que tiene un significado ético completamente distinto de la eutanasia". 

La ley empezó a tramitarse pocas semanas después de la muerte de DJ Fabo, un joven de 37 años ciego y tetrapléjico tras haber sufrido un accidente automovilístico. Después de varias peticiones al Gobierno, incluso al presidente de la República, decidió acudir a una clínica suiza para tener acceso a un suicidio asistido.

Fuente: El País