La medida extrema aplicada en la capital de Indonesia forma parte de las disposiciones para propiciar el uso de barbijo en un país con más de 197 mil infectados y 8130 muertos con coronavirus.

 

 

De acuerdo a la revista Tempo, la decisión fue adoptada al ver que muchas personas estaban comenzando a dejar de utilizar el cubrebocas y el castigo de una hora de servicio comunitario evidentemente no los persuadía para utilizarlo.

 

 

Los primeros sancionados aceptaron meterse a ataúdes falsos mientras los agentes policiales contaban hasta 100 y después los dejaron salir.