Con solo 22 años, la representante de Sudáfrica Demi-Leigh Nel-Peters fue elegida como la nueva Miss Universo en la noche de ayer, pero su nombre ya había estado en el foco de los medios internacionales por una polémica foto.  

Fue en julio de este año cuando la joven  subió a la red social Instagram unas fotos en las que se la ve visitando un albergue de niños con VIH en su país. Sin embargo, el detalle que muchos notaron fue que usaba guantes quirúrgicos para relacionarse con los pequeños, lo que generó un gran debate en la sociedad.  

 

 

 

"Mis intenciones han sido completamente incomprendidas. Todos los voluntarios que asistieron a la actividad debían usar guantes porque manipulamos comida y creí que usarlos era lo que había que hacer. Además, después de que todos comieron, me los quité. Pido perdón si es que ofendí a alguien en el proceso. Espero que todos vean mis buenas intenciones: dar a 300 niños un almuerzo caliente y una manta. Con o sin guantes", se defendió en ese entonces la actual Miss Universo 2017. 

 

 

Y agregó: "Estábamos trabajando con comida y con niños. El único motivo que tuve para ponerme los guantes era ser lo más higiénica posible. Mi motivación ha sido malentendida. Estoy triste de que se haya tergiversado. Espero que puedan ver lo que de verdad hay en mi corazón". Aunque para muchos sigue sin ser suficiente y no le perdonan el grosero error en un país donde la posibilidad de contraer SIDA se mantiene en niveles alarmantes con más de 4 millones de personas afectadas.