SPOILER: Toda esta nota está redactada con la "e" que reemplaza la "x" que reemplaza al masculino. Seguramente haya quien no esté de acuerdo o le moleste, pero sueño con que se vayan acostumbrando.  

Una tarde estaba en Twitter y me crucé con varios tuits de Mariano Araoz que me llamaron la atención. Eran tuits de quejas, de estar harto de responder o de escuchar siempre lo mismo. Porque convengamos que "el resto del mundo" no "entiende" bien algunas cuestiones, particularmente creo que no entiende porque ignora con o sin intenciones de hacerlo, sobre el mundo LGBTQI y pensé por qué pasa, por qué se sabe tan poco sobre especificidades, etiquetas, formas lingüísticas, colores, banderas, detalles. 

La respuesta es bastante obvia, sí, sucede porque esa información no sale en los medios hegemónicos que son los que lee "el resto del mundo" pero también hay otra cuestión más allá del casi nulo lugar de estos debates que es que hay muchas discusiones que giran y dan vueltas dentro de estos colectivos y no llegan a la superficie del "otrx" para ser aprehendido. 

Hablé con él y le dije del suplemento, que acá había un lugar en donde podía descargar, que no quede en el aire de un tuit que se mezcla con el resultado de un partido de fútbol y una publicidad de desodorantes. Y se copó. 

Entonces, para el bolsillo de la dama, la cartera del caballero y la mochila de lxs no binarios (?), les traigo una serie de reclamos y aclaraciones que pueden servirnos a todes a la hora de entender y comenzar a generar empatía con estas cuestiones que si bien son detalles, hacen a un todo: entender, comprender y respetar al otrx. 

La idea es deconstruír y hacer un ejercicio que no es fácil pero sí necesario. Y para eso pensé en poner en negrita las palabras que tal vez pueden sonar confusas o no ser de conocimiento público y explicarlas abajo. ¿Así como si fuéramos personas pequeñas y de poco entendimiento? Sí, así. Porque realmente creo que es la mejor de las formas. 

 

 

"Son infinitas las vivencias que atravesamos como colectivo trans y travesti, en su mayoría muchas de ellas están buenísimas, ojo. Pero existen otras tantas que no.

Hace unas semanas atrás estaba muy enojado porque venía de unos días de escuchar comentarios y frases que me molestaron mucho, y que nunca tuve la chance de exteriorizar. Me permití descargar mi disconformidad en 140 caracteres en vista de hacerle entender a la gente que sí, la transfobia viene envasada de muchas formas, y el dialogo puede llegar a ser una de ellas.

Paso a comentar y desarrollar algunas y me permito  aclarar que muchas de las cosas que oí no tienen como principal objetivo herir, pero están atravesadas por una cisnormatividad que lastima y molesta a quienes pertenecemos al colectivo.
 

Por qué no comenzar con los dichos y preguntas referidos a nuestros cuerpos trans, que sí, ¡son un montón! Arrancando por estas dos que parecen no pasar de moda nunca: "¿Tenes pito o concha?" y "¿Estas operade o no?". Gente cisgénero preguntando con urgencia sobre nuestra genitalidad y sobre los aparentes "necesarios" planes quirúrgicos que tengamos para ella.
No, no molesta porque pueda darnos vergüenza, no es el eje de la cuestión. Molesta porque son comentarios que nos hipersexualizan y de cierto modo nos hacen sentir como objetos, en vez de sujetos visibles con otras múltiples características.

Además ustedes no se hacen dudas existenciales sobre el pene o la vulva del otro en un asado con amigos, por ende no es intrínsecamente necesario hacérsela a un chique trans por mucho que los carcoma la intriga. La reacción usual que tenemos ante estas preguntas es negarnos a contestar y la del otro, enojarse. ¿Qué es lo que realmente enoja? El hecho de que te vayas a casa con la duda… ¿O el descubrir que soy dueñx de mi cuerpo y de lo que tengo para decir o no del mismo?

Antes dije que muchas de estas frases no tienen como principal objetivo el ser hirientes y siento que esta es un claro ejemplo de lo que intenté expresar: "¡Ey, pareces una mujer/hombre posta, si no me decías no me daba cuenta que eras trans!’". Es una frase dicha con la mejor de las intenciones, como si me hubieran invitado a una fiesta o algo por el estilo. De todo modos y aunque no parezca a simple vista está cargada de un mensaje normativo, violento y muy claro que pone en cuestionamiento nuestra verosimilitud como construcción identitaria. 

No parecemos hombres, no parecemos mujeres. Somos, existimos y estamos hechos de verdades, de eso es de lo único que hay que estar seguros. Pero a veces no solo lo que se cuestiona es nuestro cuerpo, si no también nuestro nombre: "Ya sé que te llamas Mariano, pero… ¿Cuál es tu nombre real?". Esta pregunta es horrible porque se está poniendo en jaque el único nombre valido y real: el gestado.

Papeles hay muchos, tenemos acta y partida de nacimiento, pila de trámites y un documento que puede llegar a tener un nombre con el que no nos sintamos necesariamente identificades.
Lo legal no lo convierte en real. Mi nombre de verdad es aquel que hago resonar desde que me levanto hasta que me acuesto, el que elijo, el que me llena y el que otres que quiero usan para referirse a mi persona. Ahí es donde acaba la cuestión.

Algo que también suele ocurrir, (además de la falta de tacto) es arrancar a confundir fuerte los conceptos. "No era más simple si te hacías gay/lesbiana?". La orientación sexual y la identidad de género no son la misma cosa, tampoco me puedo "hacer" porque realmente insisto en que no soy una receta de cocina.

Los varones, mujeres trans y las identidades no binarias podemos ser homosexuales, bisexuales o heterosexuales. No es "más simple", ¡tampoco tiene porque ser dificultoso! 

Son construcciones diferentes y es importante hablar de esto para desarmar la creencia popular de que se puede mezclar todo sin pensar que hay alguien del otro lado.

También están quienes se quieren meter en nuestras camas y en nuestro disfrute. ¿Por qué? ¿En qué momento mi intimidad se convierte en algo de interés para un otro que no me conoce? La pregunta que nos hacen es: "¿Cómo tienen sexo?" o "¿Quién hace de quién?". 

Ni mi construcción de identidad, ni la de mis compañeres pasa por lo sexual y genital. Intentar limitarnos socialmente a esto es transfóbico. 

De todos modos sí, vivimos nuestra sexualidad y nos permitimos pasarla bien así como las personas cisgénero lo hacen en lo cotidiano. ¿Sorpresa? No debería.

Otro suceso común es esta suerte de búsqueda intensa que intenta "desenmascararnos" y en lo personal jamás voy a entender que le ven de útil. "Tenés voz de mujer/hombre". Cuidado porque esta puede ser la misma gente que te aparece en las redes sociales y denuncia airosa que no existen juguetes de nenes ni de nenas. 

Bueno, ¡les traigo más sorpresas! Con los cuerpos pasa exactamente lo mismo. Sucede que el garante de determinar lo que pertenece al mundo de los machos y al mundo de las hembras es la sociedad cis-sexual, binaria y patriarcal que insiste en entendernos como diferentes y por ende nos coarta a lo biológico; sin mencionar los roles que nos son asignados para toda la vida una vez que nacemos de acuerdo a esa biología. –Roles que podemos romper-

No existe tal cosa como la voz de mujer o la voz de hombre, ni son cosas lineales y fijas. Existe la voz y ya, el hecho de que se muestre más grave o más aguda no la asigna a ningún catálogo, ni es motivo de pregunta alguna". 

 

Transgénero: Es una persona cuya identidad de genero es distinta al genero que se le asignó. Exactamente lo opuesto a alguien cisgenero.

Cisgénero: Se abrevia como cis y se usa para hablar de personas cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden. O sea, gente que fue definida como hombre y mujer por el sistema medico/legal y estan choches con esa definición.
 

Cisnormatividad: Es el sistema cultural que promueve y visibiliza únicamente la cisexualidad como identidad de género. O sea, que considera a la cisexualidad como la identidad de género correcta y/o única.
 

Hipersexualizar: Mariano se refiere a que cuando una persona es hipersexualizada lo que termina pasando es que se la objetiviza sólo como un ser sexualmente activo y no como una persona con mil cuestiones más que su sexualidad. 
 

Identidades no binarias: Personas que se alejan del binarismo hombre- mujer y se definen como NINGUNA DE LAS DOS. Sí, así, sin etiqueta. No tenerla también es una posibilidad. 
 

Orientación sexual: Qué género te atrae erótica, sexual y/o amorosamente, quién te gusta, con quién te copa acostarte, coger, chuponearte. 
 

Identidad de género: Qué sos, mujer, mujer trans o cis, hombre, hombre trans o cis, PERSONA no binaria (cabe destacar que son todas construcciones sociales) o la percepción subjetiva que tengas de vos que puede o no coincidir con tus genitales. 

Me parece importantísimo resaltar la diferencia entre orientación e identidad porque ésto a veces se presta a muchas confusiones que luego generan este tipo de artículos.

En definitiva, podés ser cualquier cosa y te puede gustar cualquier cosa. Fin. 

 

 

 

Fotos: “Cuerpos Insurrectos”. Mario Patiño, fotografìa. Arte Gay-queer.