El premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, criticó las políticas económicas del gobierno al afirmar que “Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri son preocupantes: en particular, el recorte permanente en los impuestos a la exportación es una gran transferencia a los ricos, con un gran costo para los trabajadores ordinarios”, por otro lado, elogió las medidas económicas llevadas a cabo por el gobierno anterior “el gobierno de Kirchner aplicó políticas que condujeron a una reducción masiva del desempleo, la pobreza y la desigualdad”, además desmintió que la flamante administración de Cambiemos haya recibido una “pesada herencia”, como gustan afirmar los militantes del ajuste: “Algunos aspectos de la situación económica de Argentina son muy deseables. No menos importante es su baja relación deuda respecto al PIB”.

Estas importantes afirmaciones del nobel de economía fueron completamente ocultadas por la gran mayoría de los medios de comunicación, quienes, a través de sus periodistas independientes, se la pasan justificando los despidos, los ajustes, la represión  y otras vejaciones que en tiempo record está llevando a cabo este gobierno. O justifican o  nos distraen con notas superfluas  como  la recientemente publicada en La nación en donde se destaca la austeridad de De Prat Gay a la hora de almorzar en Davos. Estas notas pasatistas ocultan los verdaderos objetivos del país para las minorías que está llevando a cabo el cogobierno Clarín-Cambiemos y cuyas medidas no se atreven a explicitar sus funcionarios en los medios de la Argentina, como si lo hacen en entrevistas a medios extranjeros(que aquí por supuesto, casi nadie replica). Por ejemplo, el Ministro de Hacienda y Finanzas dijo a la agencia norteamericana Bloomberg que “el programa económico encara un recorte agresivo del gasto público y la toma de financiamiento en los mercados internacionales” o sea, que van a seguir echando gente, recortando salarios y van a endeudarnos hasta la manija, justamente lo contrario de lo que Stiglitz rescata de la Argentina, que es su bajo nivel de endeudamiento. Macri también “sincero” su política económica a un medio inglés en Davos (ahí no le dolía la costilla por suerte) y dijo que quería volver al libre comercio y que Argentina integre el Acuerdo Transpacífico (TPP) cuestionado por diversas organizaciones sociales y sindicales panregionales. Este permite que empresas extranjeras puedan (a través de clausulas secretas a las cuales los congresos de los países firmantes no pueden acceder y los ceo´s de las compañías por supuesto que sí) por ejemplo, imponer a los estados si fabrican o no medicamentos, prohibir cualquier fabricación nacional de un producto que pueda llegar a competir de alguna manera con las multinacionales firmantes del tratado con amenaza de juicio en tribunales internacionales a los países que se quieran rebelar aunque sea en alguna clausula, estos son solo algunos pequeños ejemplos de lo antipopular del TPP. Obviamente los medios oficialistas, pasaron por alto estos dichos de alto voltaje político y prefirieron destacar que Macri sabe hablar en inglés como si esto fuera un mérito (¿alguna vez criticarán a Obama por apenas balbucear algunas palabras en español?).

Estos operativos distractivos de las corporaciones traficantes de pseudo noticias tienen como objetivo central seguir generando el contexto  para que los despidos y las bajas salariales sean aceptados en pos de ser “competitivos con el mundo”, porque como bien dijo el ministro de trabajo Jorge Triaca hace unos días con pesar: “el salario promedio de la Argentina está por encima del promedio de Latinoamérica…nosotros tenemos que tener el nivel de competitividad que tienen el resto de los países de la región”, una forma edulcorada de decir que para poder competir con salarios de miseria hay que tener salarios de miseria y en eso, el gobierno está cosechando (sin retenciones) un rotundo éxito.