El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció este sábado que desde el próximo fin de semana, los estadios de Río de Janeiro, estarán habilitados para que los hinchas concurran en masa -aunque a un tercio de la capacidad- a ver a sus equipos. Sin dudas una medida irresponsable y alocada de un hombre que desafía a un virus mundial, sin sentido.