En todos los país y en todas la ligas se viven momentos desagradables. Ahora, el capitulo de la violencia en el fútbol recayó dentro del campo de juego. En esta ocasión sucedió en Italia durante la eliminatoria de ascenso de la Sicunda Categoría de Liguria que disputaron el Sciarborasca y el Isolese.

El partido acabó sin goles tras los 90 minutos reglamentarios y el encuentro pasó a decidirse en la prórroga.

A falta de tan sólo un minuto para llegar a la definitiva tanda de penaltis, el árbitro Gaggino di Novi, pitó una pena máxima a favor del Sciarborasca.