Una cuestionable repartición de las entradas, que han sido mayoritarias para los hinchas del Liverpool, provocó esta tarde que la gente de ambos equipos quedaran mezclados en varios sectores del estadio. La tensión que representa jugar una final hizo que minutos antes de comenzar el encuentro ambos bandos exploten e inicien una pelea. La policía tardó en interceder para controlar la hecatombe.