Este miércoles Lionel Messi tachó el primero de los (en principio) seis partidos que se perderá por la lesión y lució públicamente su brazo inmovilizado y sujetado por una venda.

Messi estuvo en la primera fila de la platea del Camp Nou, vistiendo una remera blanca, buzo del Barcelona y una gorra negra. Fue acompañado por su hijo Thiago y siguió de cerca las acciones de su equipo.