El presidente de Los Andes, Víctor Grosi, junto con toda la comisión directiva publicaron un comunicado oficial para dar a conocer el nombre y apellido del ''jefe de la Barra'', quien habría ''mandado'' a tirotear el frente de las oficinas administrativas del club. 

El último miércoles por la noche, una moto con dos hombres pasó por el frente de las oficinas que se encuentran linderas al estadio Eduardo Gallardón y efectuó tres tiros sobre las vidrieras. Por fortuna los trabajadores se habían ido minutos antes, junto con otros directivos que se encontraban reunidos. 

Todo comenzó porque el presidente Grosi subió a las redes un vídeo, donde invita a ''toda la familia de Lomas a luchar contra los violentos'', ''para terminar con la estigmatización que pesa sobre nuestro club''. 

 

A continuación el Comunicado Oficial del Club

Ante las amenazas y las extorsiones, Los Andes ratifica su compromiso con la familia y un fútbol en paz

La Comisión Directiva del Club Atlético Los Andes, encabezada por su presidente Víctor Grosi, informa que previo al partido que el primer equipo de fútbol profesional mantuvo ante su par de Villa San Carlos en la noche del jueves 22 de agosto, la institución enfrentó hechos de violencia que perseguían como principal fin la suspensión del evento deportivo y una posterior inhibición del estadio, lo que iba a perjudicar de manera gravosa al club, a sus socias, socios e hinchas.

La Comisión Directiva en su totalidad ante el escenario de inseguridad, que incluyó amenazas a dirigentes, balacera a las oficinas administrativas del estadio y un operativo comunicacional para estigmatizar al club y a su dirigencia, tomó la decisión de acompañar a la familia Milrayitas en el retorno a la cancha con presencia en las inmediaciones del estadio para evitar situaciones violentas y ratificó su decisión de tomar el camino de la justicia.

Los hechos de violencia comenzaron el miércoles 21 de agosto por la noche, cuando delincuentes realizaron disparos contra el frente de las oficinas administrativas en momentos en donde ya no había presencia de dirigentes, que se habían retirado minutos antes del lugar.

Por este motivo, el presidente Víctor Grosi cumplió con su compromiso público que tomó en las dos conferencias de prensa que hizo en los 45 días de su gestión, y realizó una denuncia para judicializar una situación de violencia que incluyó una llamada del presidiario José Anacleto Paz -señalado como líder de una facción de barrabrava- hecha desde el interior de la cárcel que prueba que había una intención de hacer socios a medio centenar de personas de su espacio para poder ingresar al estadio y cometer hechos de inseguridad que pusieran en riesgo la integridad de hinchas locales.

Ante la intervención judicial, la Policía de la Provincia de Buenos Aires le exigió al club la entrega del padrón de los nuevos socios que se habían registrado durante ese día miércoles debido a la señalada vinculación entre barrabravas y la asociación masiva.

Durante toda la jornada del jueves se multiplicaron acciones anónimas, a través de cuentas falsas en redes sociales y operaciones en distintos medios de comunicación, con el objetivo -en complicidad con los violentos- de dejar a la familia Milrayitas sin el ansiado debut de su equipo en la categoría en condición de local.

La Comisión Directiva se negó a dar entradas a cualquiera de las facciones violentas que se denominan barras del club, y tomó la decisión de estar presente en los accesos para evitar hechos de violencia que enturbiaran la presencia de las socias, socios e hinchas.

En ese marco fue que la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en una supervisión que estuvo a cargo del Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe) con presencia constante en las instalaciones del club, realizó detenciones aplicando el Derecho de Admisión para evitar que los violentos que amenazaron e intimidaron fuera del estadio lograran un ingreso y cometer ese mismo ilícito en las tribunas del Eduardo Gallardón, como sucedió en otras ocasiones en el pasado.

Sin embargo, hubo socias, socios e hinchas de Los Andes que fueron erróneamente detenidos, y desde la Comisión Directiva hemos trasladado a las autoridades de seguridad correspondientes la preocupación por ese accionar.

Aún en ese marco que buscaba perjudicar al club, la institución destaca la importancia de haber garantizado la realización del evento deportivo sin mayores hechos de violencia y se logró superar la amenaza latente de la suspensión del partido y del estadio. Y, asimismo, reitera que insistirá en acciones judiciales para defender los intereses de la institución y de las socias, socios e hinchas.

Lamentamos el mal trance que pasaron las personas que no tuvieron ninguna relación con el tiroteo y con la operación de hacer ingresar a 50 personas marginales adentro de la cancha para producir la suspensión del partido y del estadio.

Y reiteramos el compromiso de ésta Comisión Directiva de trabajar de manera conjunta con todas las subcomisiones de la institución, las áreas de Seguridad oficiales y los organismos de Derechos Humanos para lograr el retorno de la familia a la cancha, en el marco de las garantías a los derechos a los espectadores que concurren a ver un espectáculo deportivo y con la determinación de expulsar a los violentos que lograron estigmatizar al Club Los Andes para intentar sacarlo de las páginas deportivas de los medios de comunicación e instalarlo en las policiales, con intereses económicos que benefician a los violentos y perjudican a la institución y a la comunicad de Lomas de Zamora en su conjunto.

Comisión Directiva Club Atlético Los Andes