Nosotros estamos acostumbrados a los melodramas por una derrota, o un adiós impensado. Tal vez Diego Maradona nos acostumbró a que el fútbol sea siempre un juego donde la gloria y el fracaso anden de la mano.

Pero ha otros más acostumbrados a nadar en la abundancia, como este hincha catalán que está al borde de un ataque de nervios.