Víctor Hugo siempre fue un maradoniano de ley. Primero relatando sus goles en Boca al desembarcar en Buenos Aires, luego narrando las hazañas en México y haciendo imborrable el "barrilete cósmico".

Más tarde, la política los unió y compartieron tribunas defendiendo los mismos intereses y los mismos líderes.

Al empezar el programa se desahogó y contó todo lo que le pasaba por dentro.