Hoy hace exactamente 30 años nacían tres frases inoxidables: “La mano de Dios”, "El gol del siglo” y “Barrilete Cósmico”. Y todo por ese guerrero maldito que con el gol más ilegítimo y el mejor de los Mundiales, respondía con una pelota a la agresión británica de un par de años antes en las Islas Malvinas. 

Aquel partido de cuartos de final entre Argentina e Inglaterra en México 1986 bajo el calor sofocante del estadio Azteca fue presenciado por casi 115 mil personas y no era uno más. La guerra estaba muy presente, lo reconocieron los Burruchaga, los Garré, Brown, y había que ganar. 

E Inglaterra volvía a ser una amenaza: por su ataque, con Gary Lineker -luego goleador del torneo-, como bandera. Pero Argentina tenía al mejor del mundo, Diego Armando Maradona y una selección que lucía aceitada en su funcionamiento, salvo algunas dudas en el final del partido anterior ante Uruguay

Tras un primer tiempo de estudio casi, en cero, sin grandes emociones pero con el dominio del equipo de Bilardo, la historia cambiaría apenas comenzado el complemento, en solo cuatro minutos.

 

 

A los 6 minutos, Diego encaró desde la izquierda, se limpió un par de ingleses e intentó tirar una pared con Valdano al borde del área. Steve Hodge despejó hacia su propio arco con un mal rechazo hacia arriba y Diego -que había seguido su carrera-, fue a buscar la pelota igual.

El tiempo se detuvo y ahí van el arquero Shilton y el Diez, a saltar. Diego levantó claramente su mano izquierda, con la que convirtió aquel gol y corrió a festejarlo, con tanta decisión que el árbitro tunecino Bennaceur no vio más que un remate de cabeza.

Shilton lo persiguió hasta mitad de cancha jurándole a la autoridad que había sido "hand"; los ingleses gritaban al árbitro y asistentes "¡hand!". Levantaban sus manos al mundo, con una señalaban la otra y se golpeaban la indignación. “Fue la mano de Dios”, según definió la jugada el propio Maradona un tiempo después.

 

 

 

Esa es la foto del comienzo del relato en que Víctor Hugo lo inmortalizó como 'Barrilete cósmico'. Ahí está Diego arrancando por la derecha, genio del fútbol mundial, dejando el tendal... Iban diez minutos y en sólo diez segundos Maradona cambiaría la historia del fútbol para siempre con su gol, en una corrida memorable, con la jugada de todos los tiempos. 

El sitio de la historia de los Mundiales la define como "una jugada antológica, con absoluto respeto a las reglas del fútbol y no tanto a las de la física: arrancó desde 40 metros, encadenó de forma genial dos regates a Beardsley y a Peter Reid y se escapó por la banda derecha; a continuación, neutralizó a Fenwick y a Butcher con sendos enganches hacia dentro y batió a Shilton tras un nuevo amague. Incrédulos, los 115 mil espectadores presentes en el estadio Azteca se quedan boquiabiertos, antes de explotar de júbilo".

Fue un segundo tiempo de goce, de mirar el partido y comentar los dos goles de Maradona. La obra de arte y la trampa, una y otra. Mientras se jugaba un partido que metía a Argentina en las semifinales de un Mundial, otra vez. Hasta que entró el 'Negrito' Barnes. 

 

 

John, zurdo, se tiró por izquierda y complicó al seleccionado como Uruguay con Rubén Paz. El mismo sufrimiento, el descuento a 9 minutos del final de Lineker y a tolerar el final.

Tras el partido, entre polémica y flashes, el propio técnico del seleccionado inglés, Bobby Robson, admitió: “ Está bien, el primero lo hizo con la mano…¡Pero el otro valió por dos!”. Argentina hacía historia, Diego la escribía cada partido, cada juego una actuación mejor.

Fue un mediodía consagratorio, histórico. Imborrable por la polémica interminable y la hazaña de hacer el mejor gol de todos, a los 'piratas', a cuatro años de una de las peores heridas que no sanan ni cierran la colección de marcas que tenemos los argentinos. 

Era domingo, a las 2 de la tarde el país festejaba en un puño apretado como los de Diego -en alto-, uno de los triunfos más celebrados, los goles más gritados hasta entonces.

Cada cual sabe qué recuerdos le vienen como borrones de aquel tiempo alfonsinista, su familia, amores, aromas, amigos, soledades, niñeces.  

Al rato Bélgica eliminaría por penales a España tras igualar 1 a 1 en Puebla y sería el rival a los tres días, en semifinales de una Copa del Mundo, otra vez, donde nos llevaba ese Dios nuevo -"mejor hecho bajo nuestro pulgar", je-, llamado Diego Armando Maradona. 

 

 

 

Formaciones

Argentina: Nery Pumpido, Ricardo Giusti, Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri, Sergio Batista, José Brown, Jorge Burruchaga (Carlos Tapia 75′), José Cuciuffo, Héctor Enrique, Diego Maradona (capitán) y Jorge Valdano

Formación de Inglaterra: Peter Shilton (capitán), Gary Stevens, Kenny Sansom, Glenn Hoddle, Terry Butcher, Terry Fenwick, Peter Reid (Chris Waddle 69′), Trevor Steven (John Barnes 74′), Steve Hodge, Peter Beardsley y Gary Lineker

Goles: Maradona (1-0, 51′), Maradona (2-0, 55′), Lineker (2-1, 81′)

Amonestados: Fenwick (Inglaterra) 9′, Batista (Argentina) 60′

Estadio: Azteca (México DF)

Espectadores: 114.580

Árbitro: Ali Bennaceur (Túnez)