“Su cara estaba cubierta con un pañuelo de seda, un pañuelo exquisito. Al retirar el pañuelo, he visto con mucha alegría cómo su bigote seguía intacto, marcando las 10 y 10, como él quería. He sentido una emoción impactante. También se podía ver su cabellera”, relató Narcís Bardalet, el responsable de embalsamar hace casi tres décadas al célebre pintor Salvador Dalí. 

Los restos del pintor surrealista fueron exhumados a pedido de la justicia tras el reclamo de Pilar Abel, una mujer de 61 años que alega que su madre tuvo un romance con Dalí mientras trabajaba como empleada doméstica en el pueblo de Figueres, al norte de España, donde el artista nació. 

La corte superior de Cataluña comunicó el jueves por la noche que se tomaron muestras biológicas del cadáver de Dalí- varios dientes, pelo, uñas y dos huesos- y ahora las muestras deberán viajar a un laboratorio de medicina legal en Madrid para su análisis y luego volverán al cadáver. 

 

 

Luego de cuatro horas de trabajos de exhumación, los restos del pintor presentaron un buen estado de conservación para la extracción del ADN, según confirmó la alcaldesa de Figueres, Marta Felip, presente en toda la intervención.

Bardalet ha calificado este hecho de “milagro”, aunque luego aclaró que “un milagro en la Edad Media, ahora es gracias a la ciencia” y aseguró  “Persiste el bigote, y es por los siglos”. 

El secretario de la Fundación Gala-Salvador Dalí, Lluís Peñuelas, en rueda de prensa,  señaló que la situación “ha sido incómoda” y que les ha “apenado mucho” aunque ha garantizado que la exhumación se ha podido efectuar “preservando en la medida de lo posible la intimidad del maestro”.

Además desde la Fundación  que lleva el nombre del pintor se dejó en claro que, en el caso de que se demuestre que Pilar Abel, “como nosotros creemos”, no es hija de Salvador Dalí, “le reclamaremos los costes del todo el proceso”.