Witold Gombrowicz  (1904-1969) es un escritor polaco cuyo humor y sentido crítico se destacaron en la tradición literaria internacional aunque en nuestro país su obra y vida no tuvieron la difusión y reconocimiento merecido. Sin embargo, en el 2014 un grupo de estudiosos de su obra decidió,  a través de unas  jornadas, "sacarlo, otra vez,  a la calle" y el proyecto creció y se diversificó utilizando las redes para dar a conocer  los textos e ideas witoldianas de manera versátil.  

 

Ahora, desde el Congreso lanzaron "más de trescientos textos de y sobre el autor polaco, entre artículos, reseñas, entrevistas y fragmentos" disponibles  "para witoldómanos y curiosos. Todo gratis, y a un clic".

 

- Luego del primer congreso realizado en 2014 siguen trabajando en la difusión del pensamiento y obra  del novelista y dramaturgo compartiendo de manera gratuita textos y material referido a él ¿esta idea surgió de manera paralela al congreso, fue pensada  después o se fue dando con el fluir del "dar a conocer"?

Marcos Urdapilleta — La difusión de la obra witoldiana fue siempre una parte central del Congreso Gombrowicz, e igual que el Congreso fue creciendo con el entusiasmo de los organizadores. Así fueron surgiendo en 2014 varias de las propuestas que no tuvieran que ver directamente con las mesas de ponencias del evento que organizamos en la Biblioteca Nacional, como el ciclo de teatro, la muestra de ilustraciones o el city tour literario. Lo que vino después –las lecturas públicas, la muestra de ilustraciones, las intervenciones performáticas y, ahora, la Biblioteca y la Audiovideoteca Gombrowicz– fue una continuación natural del proyecto. En ese sentido nos parece fundamental y motivador que la obra de Gombrowicz se lea, se cuestione, se interpele cada vez más. Que, como dice la campaña que venimos armando desde el año pasado, podamos echarlo a la calle, en donde, estamos seguros, lo espera un montón de gente.

Nicolás Hochman — Otra cosa que estamos a días de lanzar es el libro El fantasma de Gombrowicz recorre la Argentina, que está compuesto por treinta y siete artículos enviados al congreso, que estuvimos editando y corriendo desde entonces. Son todos artículos inéditos, muchos de ellos traducidos especialmente al español por primera vez.

 

 

 

 

—¿Cómo se procedió a la selección del material para la biblioteca audiovisual y de lectura? 

Diego Tomasi — La Biblioteca era, en su primera y primaria versión, un archivo interno, de referencia para nosotros. Pero en algún momento surgió la idea de ampliar y de compartir esa lista de lecturas. El procedimiento fue el del vagabundo: deambular por los enlaces, revisar cuáles seguían sirviendo, cuáles no. En el camino, claro, aparecieron otros textos, y así se llegó a la nada despreciable cifra de más de trescientos artículos en los que se escribe sobre Gombrowicz, o bien es él mismo el que se toma el trabajo de escribir.

A raíz de la fuerte repercusión de la Biblioteca fue que surgió la idea de la Audiovideoteca. En verdad, fue uno de los más talentosos y trabajadores de nosotros (o uno de los más locos, según se mire), Marcos Urdapilleta, quien entendió que todo ese revoltijo de material tenía que ordenarse. Y ya son más de sesenta los audios y videos subidos a la página del Congreso.

 

— ¿Consideran que lograron crear un nuevo y dinámico espacio de discusión de la obra de WG a partir de la web, encuentros y redes sociales?

Nicolás Hochman — No sé si es nuevo, pero sí que es diferente. Yo estoy un poco cansado de que ciertos saberes sean formales, estáticos, para pocos, que se haga todo lo posible por dificultar su acceso. Hay temas y autores que tienen dueños, y lo que nosotros proponemos es un acceso a Gombrowicz y su obra mucho más directo, simplificado, entretenido, con humor, con juegos. Además, si queremos que un autor sea leído, ¿qué mejor manera que incentivar a los potenciales lectores saliéndonos de los canales habituales? Muchos creen (y advierten) que Gombrowicz es un autor difícil. Será difícil para ellos, o eso es lo que querrán hacer creer. La verdad es que Gombrowicz es un autor complejo, más que difícil. Y lo que tiene es que todo el tiempo busca incomodar al lector, cosa que nosotros aplaudimos, porque creemos que el lector tiene que ser alguien activo, provocado, que también se anime a cuestionar todo eso que está leyendo. Que haga algo con esa lectura. En este sentido, que exista Internet, que existan las redes sociales, lo que nos permite es hacer dinámico y visible (gratis) algo que muchas veces queda un poco escondido. El que quiere enterarse de qué escribía Gombrowicz, que se escribió sobre él, qué es lo que se está haciendo, lo puede hacer.

 Los que hacemos el Congreso Gombrowicz (somos como una docena) estamos muy abiertos a recibir todo tipo de ideas, aportes, sugerencias. Si alguien piensa que tiene algo para aportar va a ser bienvenido, y lo único que tiene que hacer es escribirnos.

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