Le dicen 'el sheriff' y tras eso hay una larga historia de hitos. Compras escandalosas en materia de vehículos para vigilancia, helicópteros ploteados en la entrada de los barrios más cajetillas de Ezeiza, contratos millonarios con personajes escandalosos y la pintoresca historia de policías y ladrones que le dio su particular apodo.

En el 2017 el municipio de Ezeiza adquirió 30 camionetas importadas Toyota Hilux SW4 por el ostentoso monto de 60 millones de pesos. Esto supone dos millones de pesos (lo que en ese año equivalía aproximadamente a 118 mil dólares) por vehículo. Además cada imponente unidad fue completamente blindada.

Las estimaciones de ese momento indican que si el municipio de Ezeiza se hubiese decidido por un modelo menos oneroso se podrían haber duplicado la cantidad de vehículos que pasarían a integrar la flota de patrullaje de Ezeiza. Alejandro Granados podría haber optado por adquirir 60 camionetas Volkswagen Amaroc, la generalmente usada por otros municipios y Gendarmería, en vez de las 30 Hilux.

 

 

 

Por otra parte, en agosto del 2018, el intendente aseguró que había sumado un helicóptero a su extensa cobertura policíaca local. La rotonda que une las Rutas 205 y 58 fue equipada con balizas y luces extras para permitir aterrizar la aeronave. Además había puesto a dos uniformados a vigilar el sector en turnos de 12 horas. Lo cierto es que el helicóptero era alquilado y el municipio pagó mensualmente cifras exorbitantes para que los vecinos (sobretodo los que viven en los barrios cerrados) lo vean.

 

 

 

Queda claro que hablar de Ezeiza y seguridad es entrar en terreno pantanoso. Otro ejemplo de esto es que en los 2000 Granados fue pionero en poner cámaras de vigilancia. El negocio se lo dio a Global View, empresa que entonces pertenecía al empresario de medios Daniel Hadad y a Mario Montoto, quien figura en la causa por espionaje del falso abogado D’Alessio.

Según informó el medio Noticias, Montoto participó en los setenta de Montoneros, donde se hizo amigo de Patricia Bullrich. Luego abandonó la política para dedicarse a los negocios, entre los cuales se dedicó a la venta de tecnología de seguridad israelí que pudo colocar en distritos como Ezeiza.

Más allá de todos los vínculos turbios de Granados con la Seguridad, su apodo  de ‘el sheriff’ se lo ganó en 1999. El 23 de noviembre de ese año el jefe comunal fue baleado cuando intentó defenderse a los tiros en un asalto.

Tres delincuentes redujeron al custodio de la quinta donde vivía en Tristán Suárez e irrumpieron en la casa. Granados al ver como se aproximaban, los apuntó con su arma personal, lo que desató un tiroteo y posteriormente la huida de los delincuentes. Dulce, su esposa, sufrió un esguince cuando se arrojó de la ventana del primer piso. En tanto que el intendente sufrió una herida en la mano. Él mismo llamó a la policía.