La red social suprimió durante el mes de marzo "centenares de miles" de contenidos sobre la COVID-19 que "podían representar un peligro inminente para la salud", como por ejemplo publicaciones que afirmaban que la lejía permitía curarse del virus.

Los usuarios que interactúen en este tipo de informaciones falsas, las comenten o compartan recibirán un mensaje en su hilo de actualidad, incitándoles a consultar fuentes seguras como el sitio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicó Zuckerberg en un blog de Facebook.

As we start to think about what it will look like to re-open society, I wanted to provide an update on how we're...

Publicado por Mark Zuckerberg en Jueves, 16 de abril de 2020

Zuckerberg defendió también los esfuerzos de la red social para "limitar la difusión de la desinformación sobre la COVID-19".

Facebook aseguró haber redirigido "cerca de 2.000 millones de usuarios", es decir, la casi totalidad de sus "miembros", hacia informaciones procedentes de las autoridades de salud pública, mediante su "Centro de información COVID-19", disponible en cada hilo de actualidad.

Resultado: "más de 350 millones de usuarios pincharon en nuestros mensajes pedagógicos", según Zuckerberg.

Las contribuciones de las 60 organizaciones de fact-checking que trabajan con Facebook en el mundo, como la AFP también serán destacadas en el "Centro de información".

Si una información resulta ser falsa o imprecisa, pero no representa un "peligro inminente", la red social le colocará una "etiqueta de advertencia".

Unos 40 millones de publicaciones ya recibieron esta etiqueta en marzo, disuadiendo a los usuarios de consultar sus contenidos en el 95% de los casos, según Facebook.

Muchos observadores como la ONG Avaaz habían denunciado la incapacidad de Facebook de frenar la difusión de informaciones falsas, con consecuencias graves.

"Facebook está en el epicentro de esta crisis de desinformación", comentó Fadi Quran, responsable de Avaaz, en un comunicado.

"Pero la empresa da hoy un paso importante para limpiar este ecosistema tóxico, al convertirse en la primera red social que alerta a sus usuarios expuestos a informaciones falsas sobre el coronavirus y les redirige hacia informaciones que pueden salvar vidas".

Whatsapp, que pertenece a Facebook, también puso en marcha a principios de abril nuevas medidas para luchar contra la desinformación. Sus usuarios solo pueden transferir mensajes virales a un único contacto a la vez, para limitar la propagación de 'fake news'.