Nicole, una mujer oriunda de Estados Unidos le contó a la BBC lo que es convivir con una anomalía genética, que según especialistas, puede ser hasta hereditaria: tener dos vaginas. 

A los 17 años Nicole comenzó con sus periodos menstruales y notaba que eran demasiado largos, y el dolor muchas veces se tornaba insoportable, por lo que con el tiempo se daba cuenta que había un problema con su cuerpo, pero no sabía qué. 

"Me sentía como un bicho raro. Cuándo el médico me lo dijo, pensaba '¿qué hago con esto?'" se auto preguntaba Nicole. 

"La condición que tiene Nicoles es conocida como "doble útero" que, en ocasiones, se presenta con dos vaginas. Ese es su caso. 

Según explica la Clínica Mayo "en el feto femenino, el útero surge tras la unión de dos tubos pequeños, cuando esto ocurre, se forma el órgano", pero en otros casos ese proceso queda incompleto ya que "cuando los tubos no se unen en su totalidad, cada uno desarrolla una estructura. Así, un útero puede tener dos cuellos uterinos. En muchos casos un tejido muy delgado divide la vagina, lo que resulta en dos aperturas vaginales".  

La primera vez que se habló de esta anomalía fue en 1948 en un artículo publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra -The New England Journal of Medicine-, luego instituciones como Harvard o el Hospital de Mujeres de Brigham en Estados Unidos, también han investigado y publicado artículos acerca de esta condición.

Nicole refiere que cuando tenía el período, no podía hacer nada: "Mis menstruaciones eran entre 7 y 28 días. En alguna oportunidad sangré por aproximadamente seis meses, con una breve pausa de un día o dos. A veces usaba dos pantalones porque los tampones y las toallas sanitarias no eran suficientes".

Y hace 20 años, Nicole conoció  a su esposo, Andy, se casaron e intentaron tener hijos, pero no tuvieron suerte: "tuve tres abortos involuntarios. Cuando quieres quedar embarazada y no lo logras, puedes llegar a desesperarte. Te preguntas por qué te está pasando. He vivido etapas muy oscuras. Es una realidad que te deja sin energía", se lamenta Nicole. 

Esta situación llevó a Nicole a no querer "vivir" pero a la vez "sabía que tenía que seguir adelante" y pensó en someterse a una histerectomía doble, una cirugía para extraer sus dos úteros y sus dos cuellos uterinos, pero el riesgo era que nunca podría quedar embarazada.  

 

"La doctora que me operó ha sido maravillosa, se dio cuenta de que ya no podía más y accedió a hacer el procedimiento. Ahora tengo una vagina normal", cuenta la mujer.

En el caso de Nicole, los tratamientos que le prescribieron no funcionaron, por eso recurrió a la histerectomía.

"Algún día adoptaré… espero que sea pronto", concluye Nicole con esperanza.