Arqueólogos egipcios descubrieron la parte delantera de un templo grecorromano en un paraje desértico a 500 kilómetros al oeste de El Cairo, cerca del oásis de Siwa.

La excavación reveló hasta el momento la base de paredes de piedra del muro exterior del templo y su entrada principal, que tiene un espesor de alrededor de un metro, que lleva hasta un patio en el frente con habitaciones a los lados.

 

Abdel Aziz Aldmyry, jefe de la misión arqueológica, destacó que durante los trabajos se excavaron muchas piedras y elementos arquitectónicos de las paredes del templo, entre ellos un umbral superior con adornos, además de partes de postes de esquina.

Además se pudo detectar muchos fragmentos de recipientes y monedas, así como restos de estatutas que representan a una persona- que todavía no se pudo identificar-  y a leones. Los restos están datados entre el siglo II antes de Cristo y el III de nuestra era.