El hallazgo de un grupo de estos particulares peces cuyo nombre científico es Thymichthys politus- pero ahora también son conocidos como "pez de manos rojas"- ocurrió la semana pasada durante los trabajos de una encuesta sobre la vida en los arrecifes que realiza el Instituto Marino de Estudios Antárticos (IMAS, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Tasmania.

El nuevo grupo, que también constaría de entre unos 20 a 40 ejemplares, habita a varios kilómetros en una área reducida cuya ubicación los investigadores decidieron no revelar hasta que se discuta el plan de conservación.

Estos peces rojizos, que miden de 6 a 13,5 centímetros de largo, fueron avistados por primera vez en el siglo XIX cerca de Port Arthur, en Tasmania, uno de los lugares del planeta que aloja especies raras y únicas en peligro.

El hábitat de esta segunda colonia de este peculiar pez se reduce a un espacio de 50 por 20 metros debido a que en lugar de nadar camina por el piso marino. “Descubrir a esta segunda población supone un gran alivio porque duplica el número de ejemplares que creemos que quedan en el planeta”, dijo el científico de IMAS, Rick Stuart-Smith.

El investigador destacó que el nuevo hábitat es distinto al de la primera población, lo que haría que el pez no sea completamente dependiente de las condiciones locales.

“Hallar una nueva población que es diferente a la existente es emocionante. Supone que existe una piscina genética más grande y que potencialmente podemos encontrar otra población”, aseguró la técnica del IMAS Antonia Cooper.

El pez de manos rojas tiene un cuerpo alargado y con protuberancias en forma de verrugas con el que se mueve lentamente por el lecho marino en busca de alimentos como crustáceos y gusanos, según el Ministerio del Ambiente de Australia. 

 

EFE/Foto: Antonia Copper